El trapicheo asedia la calle Menéndez Pelayo

Vecinos de dos puntos negros en la céntrica calle aseguran vivir con miedo. Además del piso conflictivo que ardió el fin de semana, un viejo chalé okupado les mantiene en vilo por incidentes e insalubridad

La vivienda okupada donde hay constante trasiego de consumidores de droga, rodeada de maleza
La vivienda okupada donde hay constante trasiego de consumidores de droga, rodeada de maleza | J.V. Landín

La preocupación y el miedo se extienden por la calle Menéndez Pelayo. A la situación de desesperación que viven los vecinos de un edificio por un piso conflictivo donde además del trapicheo, las peleas y el consumo de drogas, llegó a producirse un incendio que calcinó parte de la vivienda, se suma también la de los residentes junto a otro foco de menudeo en un viejo chalé okupado.

El nexo común y que genera inseguridad en la calle es la droga. El primer caso originado, según los vecinos, por el morador del piso en cuestión, con problemas mentales y de adicción y que ha convertido el inmueble en un lugar de consumo al alquilar habitaciones a personas con adicción. El segundo, la reactivación como ‘narcovivienda’ de una vieja edificación a en en otro lado de la calle, y que se encuentra rodeada de maleza y basura.

“La vivienda se quedó vacía hace años tras marcharse el último inquilino y, aunque fue okupada, nunca se habían registrado los problemas de ahora”, explican en la zona. Varios residentes cuentan que desde hace poco más de un año aquel inmueble se ha convertido en un “trasiego constante de consumidores y se han producido varios incidentes. De hecho, la Policía está aquí cada dos por tres”.

Uno de los últimos incidentes fue el asalto a una personas mayor para robarle la cadena de oro. “Escuchamos los gritos de la mujer y enseguida vino una patrulla”, explican testigos de aquel suceso. Las sospechas también apuntan a que podría haber además prostitución en el inmueble, “lo que ocurre aquí es algo mayor que simples camellos”. “La verdad es que después de tantos años residiendo aquí, ahora vivimos con miedo”, decía una vecina que reconoce que “a partir de ciertas horas intento no ir sola a casa". Los residentes de uno y otro lado piden medidas. “La Policía viene pero no puede hacer nada porque es una propiedad privada y el Ayuntamiento nos dice lo mismo”, aseguran residentes junto al chalé okupado. Inciden en que además existe un problema de insalubridad porque “hay maleza, escombros y suciedad que afectan a los edificios y nadie se hace cargo”.

La misma sensación de impotencia tienen desde la comunidad del edificio donde se produjo el incendio. “Estamos desesperados, queremos que se adopten medidas urgentes porque esta persona ha pasado a las amenazas y tenemos miedo porque es capaz de hacer cualquier cosa”, explican desde el edificio. Aunque la vivienda donde se originó el fuego quedó muy dañada, “al no haber afectado a la estructura siguen residiendo allí tanto el hijo de la dueña como las personas a las que había alquilado habitaciones, pero todos en el único habitáculo que quedó sin dañar, sin luz, ni agua…”. Los vecinos se sienten desamparados, “hemos acudido a la Policía, el Ayuntamiento, el juzgado… Pero es como si nadie nos hiciera caso y hay residentes que ya no quieren salir de sus casas por miedo”.

Contenido patrocinado

stats