El tranvía a Mondariz que no pudo ser

Enrique Peinador trató de dotar de un servicio de transporte de calidad para los huéspedes del Balneario de Mondariz. cuyo verdadero objetivo era comunicar la costa y el interior gallego hace más de un siglo

Amalia Gallego
Publicado: 01 sep 2024 - 18:25
El apeadero de Peinador, el único vestigio de aquel intento de tranvía Vigo-Mondariz.
El apeadero de Peinador, el único vestigio de aquel intento de tranvía Vigo-Mondariz.

A finales del siglo XIX, Balneario de Mondariz contaba con un momento de esplendor. Los Hermanos Peinador habían construido una villa balnearia que era el germen de lo que ahora se conoce como turismo de salud. Un balneario que ya por aquel entonces era autónomo y autosuficiente con servicios que iban desde los tratamientos tradicionales termales, pasando por las necesidades de telecomunicaciones, una selección de tiendas que traían el glamour desde París y un establecimiento hotelero de lujo.

Ante el éxito de este proyecto, Enrique Peinador sabía que era necesario mejorar las líneas de comunicación que llegaban desde Vigo para sus visitantes. Para ello impulsó la construcción de una vía férrea para unir por tranvía Vigo, Porriño, Ponteareas y Mondariz. Una idea que pudo ser el inicio de un acercamiento de las dos Galicias: la costera y la interior, y la puesta en valor de la primera Guía Turística de 1912 que se fraguó en la comunidad que vendía Galicia como destino. Problemas estructurales económicos acabaron con un proyecto que tan solo se recuerda a través de uno de sus apeaderos, que hoy es el aeropuerto vigués.

¿Qué acabó con este proyecto? El tramo de Porriño a Ponteareas no presentaba apenas irregularidades geográficas excepto en un punto, el Alto de O Confurco. Para atravesar este punto era necesario la perforación de un túnel de 1 kilómetro de largo. Para ello se inició la construcción desde ambos lados. Sin embargo, se vino abajo debido a un cúmulo de causass. Primero, el comienzo de la I Guerra Mundial limitó la llegada de materiales de Europa. Además, el trazado del túnel era erróneo y las bocas nunca se llegaron a juntar. También hay quien asegura que un gran accidente, donde murieron sepultados decenas de trabajadores, fue su fin. Otra posible causa pudo ser la existencia de numerosas balsas de agua en O Confurco. Lo que está claro es que los Peinador tuvieron que abandonar el poder unir Mondariz con Vigo.

Túnel de Xinzo, túnel de Cans o túnel del Olvido, estos podrían ser el nombre de este inconcluso túnel entre O Porriño y Ponteareas, donde se quiere recuperar para un recorrido de senderismo. Y es que hoy en día el túnel corre riesgo de quedar sepultado por los desechos de un aserradero de piedra en la parte de Xinzo y en la de Cans. En la actualidad, para acceder a la boca del túnel de Xinzo basta con seguir un camino por la parte de atrás de aserradero, en plena N-120. El acceso es complicado y los deshechos amenazan con tapar la boca. El agua y las silvas impiden el acceso, pero encajado en una brecha del terreno por donde discurriría el tranvía, aún se puede observar la vieja entrada al túnel.

El deseo de un tranvía

El proyecto de los Peinador iba más allá de una comodidad, ellos contemplaban un medio de transporte que diera visibilidad al interior del sur gallego. El establecimiento de un ferrocarril de vía estrecha entre Vigo y Mondariz era una inquietud que se materializó en una concesión del 14 de junio de 1895 a Antonio Álvarez y Redondo de un Ferrocarril hasta O Porriño y Mondariz a través de Ponteareas. Álvarez transfirió en 1897 sus derechos en la cocesión, que terminó expirando por incumplimiento, a Enrique de Osso, quien propuso una variante del trazado mediante una relación directa entre Redondela y Mondariz.

Un nuevo proyecto entre Vigo y Mondariz pasando por Porriño y Ponteareas, redactado por el ingeniero José Bores Romero, contemplaba un tranvía eléctrico alimentado desde el salto del Barral en Castrelo de Miño, en su trayecto de 36 kms. El interés por su promoción fue amplio, hasta el punto de que el Gremio de Fondistas de Mondariz, suscribió 260.000 pesetas en el proyecto, siendo el mayor accionista el hijo de Montero Rios. Una idea que paso de mano en mano hasta que los derechos recalaron en Enrique Peinador Vela. El proyecto se dota entonces de mayores recuerdos y así se llevaron a cabo las explanaciones y la perforación por dos frentes del túnel del Confurco, establecido a lo largo de 18.100 kilómetros de línea de vía métrica entre Vigo y Porriño, único tramo que llegó a funcionar. En 1913, Enrique Peinador y Vela creó la Compañía del Tranvía de Mondariz á Vigo (TMV) destinada a la explotación del tranvía con un capital de 2.000.000 de pesetas.

La rotura en 1914 del compromiso entre la “Hispano Belga” y Peinador, provocó la pérdida de confianza del resto de los accionistas y a partir de ahí los problemas se fueron sucediendo. Asume entonces las obras el ingeniero Norberto Elberdín, quien introdujo algunas variaciones al primitivo proyecto. Para la terminación del túnel de Confurco fueron contratados los Hermanos Franchs, obra que al nunca se terminó por no llegar a encontrarse los dos frentes de la perforación. El estallido de la primera guerra mundial provocó la paralización del proyecto y la compañía se vio obligada a recurrir a materiales nacionales, por lo que se convocó un concurso que fue adjudicado en noviembre de 1916 a la firma “ Lladró, Cuñat y Cía “ de Almacera (Valencia), que adquirió tres coches con “trucks” Brill, cuyos equipos eléctricos fueron montados en los talleres de “Tranvías eléctricos de Vigo”. Se construyeron dos puentes de hormigón armado, uno sobre el río Louro y otro sobre la vía del ferrocarril. La instalación eléctrica era mediante toma de contacto aérea a 600 Voltios y en 1918 se realizaron algunas pruebas, quedando completo únicamente en el tramo Vigo á Porriño, abierto al tráfico el 14 de marzo de 1920. Esto permitió cubrir los primeros 13 kilómetros hasta Cabral cuya propiedad ostentaba la “Sociedad de Tranvías de Mondariz á Vigo “, en tanto que Tranvías eléctricos de Vigo S.A. cubría el tramo del centro de Vigo á Cabral. La extensión hasta Mondariz nunca se materializó, incluso existió un proyecto de prolongación a Ponteareas y Tui que corrió idéntica suerte. Durante su primer año superaron las previsiones de viajeros, con más de 30.000.

150 años de historia termal

En 1873 las aguas mineromedicinales del Balneario de Mondariz fueron declaradas de Utilidad Pública. Una fecha a partir de la que se inició un gran desarrollo de este rincón gallego que no tardó en liderar el termalismo español y europeo convirtiéndose en uno de los principales destinos termales elegido por los personajes más importantes de la cultura, la política o la realeza de la época que acudían a disfrutar de las vacaciones estivales y de paso cuidar su salud gracias al beneficio aportado por sus aguas mineromedicinales.

Imagen de archivo del Gran Hotel de Mondariz en 1914.
Imagen de archivo del Gran Hotel de Mondariz en 1914.

Los hermanos Peinador fueron los grandes artífices de lo que hoy es Balneario de Mondariz y todo su entorno, que una vez conseguido el reconocimiento de sus aguas por el Gobierno de España se embarcaron en un ambicioso proyecto llevado a cabo por los arquitectos Jenaro de la Fuente y Antonio Palacios.

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