Los radares fijos en Vigo aumentan hasta 11 para reducir velocidad y accidentes

TRÁFICO

Son tres más que hasta ahora, al incluir avenida de Madrid, Castrelos y otro en Clara Campoamor. La medida se considera disuasoria para reducir velocidad y accidentes

El nuevo en Clara Campoamor.
El nuevo en Clara Campoamor.

El departamento de Tráfico ha comenzado a redistribuir los radares fijos en once cabinas por toda la ciudad, tres más de las que había hasta ahora, con una finalidad claramente disuasoria: solo tres de los 11 aparatos estarán operativos, pero el conductor no sabrá cuáles serán, ya que los cinemómetros van a ser movidos de uno a otro punto. Todos los lugares elegidos cuentan con las mayores intensidades medias diarias de circulación, con miles de vehículos pasando.

En concreto, habrá tres cabinas en el túnel de Beiramar, como hasta ahora (una fue retirada recientemente), y dos estarán en Clara Campoamor, la avenida que va desde Castrelos hacia el campus y que pasa por el hospital Álvaro Cunqueiro y el parque tecnológico. El resto se colocarán en puntos de alta intensidad media, como Castrelos, que se ha convertido en el número 1 por el tráfico hacia el hospital, la universidad y el parque, además del incremento de la vivienda. Habrá también en Samil y avenida de Europa, donde ya existían aunque pueden moverse de sitio, así como en la avenida de Madrid (novedad), en arquitecto Palacios (el cinturón interno entre la avenida de Madridy Castrelos, otro vial de alta circulación) y la avenida del Aeropuerto, que en los últimos meses se ha convertido en un “punto negro”, con accidentes con víctimas mortales.

Las cabinas del túnel y de avenida de Europa se instalarán entre el lunes y el martes. Según señalaron fuentes municipales, no habrá un incremento del número de radares fijos, que siguen siendo tres, pero sí el de puntos de control, que pasan de ocho a 11. Las tres nuevas calles se eligieron por el volumen de circulación y al haberse detectado cada vez más accidentes. En el departamento municipal Tráfico estiman que los radares y las cabinas funcionan de forma muy eficiente como elemento disuasorio, reduciendo la velocidad de la circulación y con ello el peligro. Es lo que hizo la Dirección General de Tráfico en la A-55 Vigo-Porriño, llenándola de radares para obligar a circular a no más de 80 por hora, pese a ser en teoría una autovía, para bajar la cifra de fallecidos y heridos de gravedad.

Además de estos tres fijos, que irán alternándose, hay dos más móviles que la Policía Local usa de forma muy frecuente en las entradas y salidas, en especial en zonas como Samil y la avenida de Madrid. Estos dos aparatos, de alta precisión, continuarán funcionando.

El antiguo de la misma carretera al campus.
El antiguo de la misma carretera al campus.

El antiguo de la misma carretera al campus.

La cabina de Samil: multa mucho.
La cabina de Samil: multa mucho.

La cabina de Samil: multa mucho.

Otro famoso, en avenida de Europa.
Otro famoso, en avenida de Europa.

Otro famoso, en avenida de Europa.

En Coia hay aviso de radares.
En Coia hay aviso de radares.

En Coia hay aviso de radares.

Uno de los tres del túnel: solo funciona uno.
Uno de los tres del túnel: solo funciona uno.

Uno de los tres del túnel: solo funciona uno.

CIUDAD - RADAR

Además de las once cabinas locales, que tendrán previsible efecto disuasorio, el entorno de Vigo está sembrado de radares fijos. Destacan los seis de la A-55 entre Vigo, Porriño y Mos. Tres más en la AP-9, dos desde Vigo a Chapela y otro desde Peinador, este de tramo, el que más multa. Además, hay uno en la Rías Baixas A-52, a la salida del túnel de A Cañiza hacia Vigo, y otro más en la autovía del Morrazo, cerca de Rande. En las carreteras próximas destacan el de la Nacional 550 entre Porriño y Redondela, uno de los que más multan de Galicia, el de la Nacional 120 en Ponteareas y uno más en la Nacional 552, a la altura de Santa María de Oia.

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