Tradición de Ranchos de Reis

Los vecinos del Casco Vello bailaron Danzas Brancas y cantaron ‘panxoliñas’ en una Porta do Sol llena de turistas

Actuación ayer de los Ranchos de Reis en Porta do Sol.
Actuación ayer de los Ranchos de Reis en Porta do Sol. | J.V. Landín

Los Ranchos de Reis sorprendieron ayer a lugareños y a turistas. Después de 22 años saliendo por Navidad, siguen siendo una novedad para muchos. “A xente aínda nos preguntan que bailamos e flipan co canto das panxoliñas tradicionais, diferentes as típicas de 'A Belén pastores”, reconoce Fiz Axeitos, que ayer durante todo el día participó en las rondas por Bouzas durante la mañana y en Casco Vello, por la tarde.

En Porta do Sol provocaron un auténtico espectáculo, delante de cientos de espectadores que disfrutaron con la vistosidad de las coreografías y de los atuendos. Los bailes forman parte de las denominadas Danzas Brancas, propias de las procesiones o fechas señaladas. Suelen ser en corro, alrededor de un poste central, la de las cintas, o girando en torno a los arcos.

En cuanto a la vestimenta, los trajes son los mismos que salen desde hace más de 30 años en Os Maios del barrio histórico. Los hombres llevan a mayores el gorro y el mantón cruzado, mientras que las mujeres incorporan los chales como abrigo.

La asociación vecinal del Casco Vello recuperó a comienzos de siglo XXI esta tradición característica del sur de la provincia. “Sabiamos que aínda se conservaba noutros sitios e puxémola en marcha baseándonos no que facía por fóra, logo apareceu a foto que nos confirmou que tamén existiron no barrio”. Axeitos se refiere a la imagen que se encontró en la casa de Finocha, la que fue el alma de As Cantareiras do Berbés, fallecida en diciembre de 2019. “Ela foi a que nos falou dos Ranchos de Reis, porque o seu pai, un mariñeiro, era o organizador”. La festividad continúa ligada a esta familia, ya que ahora es la bisnieta de Finocha, Meira, la integrante más joven de las Danzas Brancas.

La comitiva festiva, integrada por una treintena de participantes, contó con 20 instrumentistas, entre tambores, bombos y gaitas, y doce bailarines. La agrupación, que participó el sábado en el encuentro de Ranchos de Reis de Salceda de Caselas, varía según las salidas. Aunque ayer fue el día grande, con actuaciones tanto de mañana como de tarde, se espera que la más multitudinaria sea la última intervención, la prevista para el próximo sábado, previa a la llegada de sus majestades. La cita será tan solo por la tarde y se limitará a un recorrido por el barrio histórico.

Al igual que las rondallas que saldrán a partir de Año Nuevo, los Ranchos son específicos de esta zona y se corresponden con los bandos, extendidos por Galicia, pero donde solo cantan.

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