Como tomarse un sabático, si eres mayor de edad.
Trabaja en un rancho en el salvaje oeste del Kilimanjaro.
a Carlos le gusta acoger a largo plazo voluntarios, particularmente aquellos con competencias en medio ambiente, energía solar, gestión del agua, carpintería, construcción, diseño web, marketing, agricultura y jardinería, equitación, zoología, biología, estudiantes de postgrado son bienvenidos en su casa de campo.
Al ser saludados por los elefantes africanos que residen en el área de conservación en donde Carlos trabaja como director de actividades, uno se siente como olfateado por la boquilla de una aspiradora industrial. Con sus ojos centrándose intensamente en mí, las hembras elefante huelen mi pecho, mis piernas y hacen una maraña de mi pelo. Ellas se encuentran a un metro de mí, sin valla por delante. Hábilmente su cuidador se acerca y me dice: 'Deja que vaya a su ritmo, que venga a ti, y no hagas nada repentino. El final de la trompa es asombrosamente ágil, como un par de dedos humanos en el extremo de este tubo ondulado extraño. Sé que el saludo está llegando a su fin cuando levanta su trompa y me saluda agitándola.
'Estoy fascinado por cómo los elefantes y los seres humanos interactúan', dice Carlos-, no monto a los elefantes, pero sólo comunicándome con ellos es una experiencia increíble. 'Y lo es, tiene razón. No puedo recordar la última vez que hice una amistad tentativa con una criatura inteligente que pesaba siete toneladas.
Vale la pena viajar largas distancias para conocer algunas personas y animales. Carlos Da Silva, los elefantes, los caballos y su equipo están en este grupo. Deben anotarse de manera irrevocable en el archivo 'wow'. De alguna manera Carlos se las arregla para combinar un amplio conocimiento del medio ambiente, la fauna salvaje y la equitación, en una experiencia espontánea y especial.
'Vendemos espacio', dice Carlos, 'espacio emocional, físico y geográfico'. De hecho Ecoturismo - Africa ofrece paseos a caballo, senderismo, piragüismo y caminatas con elefantes africanos; todo ello en un área de conservación, y a diferencia de otros que ofrecen campamentos en los alrededores del Kilimanjaro, Ecoturismo - Africa es perfectamente capaz y está dispuesto a adaptarse a cualquier presupuesto. La gama es muy amplia: un campamento de tiendas de campaña de lujo, una habitación en la casa de campo o para los más aventureros, cocinar a fuego abierto, sobre un petate en una tienda de campaña sencilla: todo es posible. También hay un plan para ofrecer alojamiento a largo plazo, donde ayudar, o hacer su propia investigación.
Para los safaris y campamentos (las longitudes son negociables) puede optar por acampar cerca de una casa, o kilómetros de distancia, en el área de conservación del Kilimanjaro. No hay televisión, por supuesto, pero una noche discutiendo la manera de evitar un ataque de una manada de leones, o la mejor manera de extraer el veneno de serpiente, es una manera de vivir tu propia fantasía al estilo Indiana Jones, y cristalizar lo que tendemos a olvidar: somos animales , y la supervivencia es imprescindible.
Erase una vez, en su adolescencia, Carlos un jinete español de élite, que trabajo en el Instituto Español de Doma Clásica; y se codeo con los algunos de los mejores jinetes del mundo. Aburrido con eso, se fue a Greenpeace Internacional, y es el hombre famoso capturado - en la película- colgando de las anclas de barcos japoneses para protestar contra la caza de ballenas en los 90.
Estos días Carlos vive a dos horas de distancia del primer pequeño kiosco que te podrías encontrar, a lo largo de un camino de tierra en un área de conservación, situado a 1500 metros de altura en la ladera oeste del monte Kilimanjaro. El coto privado de Ndarakwai cuenta con una extensión de 6000 hectáreas. Con más de 70 especies de mamíferos y 350 de aves en combinación con vegetación de sabana. A su derecha, mirando al norte-oeste, está el Océano Indico y Zanzibar, a su izquierda, el Serengueti. Sobre su cabeza el alucínate cielo africano ecuatorial. Cuando él conduce, implica esperar que los ñus crucen la carretera, comunicar por radio a los guardas del parque para ver donde están los leones, o esperar detrás de una manada de elefantes en lugar de atascos de tráfico. Su casa de campo está rodeada de matorral de sabana, está lleno de acacias y, literalmente, palpitante de vida salvaje. Antílopes, osos hormigueros, hienas, cebras, ñus, búfalos, ginetas, meloncillos, jirafas y elefantes africanos son absolutamente estándar, los leopardos y guepardos son comunes.
Hay varias opciones, senderismo, safaris en bicicleta, alpinismo, pero son los safaris a caballo totalmente únicos, por una buena razón. El nivel de la equitación y la competencia necesaria para guiar y hacer este trabajo es excepcional: simplemente es un paquete muy especial el que Carlos y Ecoturismo - Africa ofrecen. No hay nada rutinario o monótono en su monta, 'me lleva unos quince minutos resolver el nivel de la equitación del jinete y hablamos sobre lo que al viajero desea', dice Carlos. Y nos hizo sentir especial, únicos.
Hay algo surrealista-estimulante, ligeramente aterrador acerca de montar a caballo al atardecer. Es la hora dorada, dice Carlos, el aire es muy fresco cuando los animales se aproximan a los ríos para beber. Sin la protección de un vehículo, nosotros estamos tratando de negociar el terreno con los caballos. Los caballos tienen un oído mucho mejor que nosotros: se paran a escuchar, y sus fosas nasales nos dicen que hay animales cerca.
A Los caballos les encantan correr con cebras y gacelas, es difícil resistirse a la emoción absoluta de mantenerse a la par con una manada de estas bellas criaturas galopando. Los animales están por todas partes, mi caballo se asustó por una jirafa a menos de cincuenta metros de distancia que nos mira con serenidad. Mientras la luz se desvanece, nos encontramos con una cebra recién muerta, todavía con su carne y cuero intacto. Carlos entonces habla de forma grave. 'Hay leones o leopardos cerca, vamos a trotar rápidamente, ¿estáis preparados para galopar un rato?'
Los caballos son todos pura sangres Árabes e Ingleses, y con los mejores pedigríes: algunos dados a Carlos por los propietarios descontentos convencidos (erróneamente) de que los caballos estaban 'locos' o eran muy difíciles de controlar mientras que otros fueron campeones en carreras. Él, es un mítico talento susurrando a los caballos; agárralo de buen humor y es efusivo y amplio, acerca de cómo comunicarse con los caballos, ensalzando la manera de recompensar a los equinos y a los animales salvajes con los que convive, es una delicia verlo en acción. Él anima a los clientes a participar en la preparación, estar con los caballos cuando no se monta, y con gracia y amabilidad te ofrece sugerencias sobre cómo mejorar tu monta.
Sus doce caballos son excelentes: en perfecta forma física, fuertes y felices, y él atiende y se entiende con todos. Los paseos son excursiones campo a través, así como la duración y el nivel de dificultad es completamente flexible. Jinetes profesionales o un grupo de jinetes discapacitados ciegos, Carlos y el equipo han atendido a todos ellos.
Entonces pruebo a Carlos y le pregunto: ¿cuál es el secreto? 'Me encanta mi trabajo, amo a mis caballos y elefantes, vivo en un paraíso, y disfruta con mi equipo, y la gente que me rodea; todos mis clientes vuelven año tras año'. Creo que es una forma de magia, y Carlos me dice que eso es ridículo. Sin embargo, no lo es: de alguna manera, Carlos transmite un sentido de confianza y positivismo en la gente y los animales increíble: la combinación de un sentido de logro, y el impresionante paisaje hace imposible no sentirse eufórico.
Y luego está su personal: cuatro jóvenes con un historial problemático. Durante cinco años han trabajado todos juntos. Todos ellos fueron niños de la calle, algunos con antecedentes de robo, abuso doméstico, y todos con problemas de drogas. Ronaldo, un fornido de 23 años con ojos vivos y brillantes, era hijo de un minero cerca de la frontera congoleña, que se aferró a la parte inferior de un camión durante ocho horas para llegar al lago Victoria, escapando de su padre violento. A los 16 años dejó la mina y llegó a Arusha, donde vivió en las calles hasta que se unió la Fundación Watoto, desde donde le ofrecieron un programa de rehabilitación con Carlos. Ronaldo es trilingüe, tranquilo, atento, divertido, y nunca deja de trabajar; cortar leña para el fuego, hervir el agua para el café, o cargar el heno para los caballos.
Después de un safari a caballo de 3 horas por la mañana, y un paseo de dos horas de la tarde, estamos agotados, hemos visto más fauna salvaje que en un vehículo durante una semana de safari en los circuitos convencionales turísticos. Estamos enamorados con el paisaje, las montañas. Se trata de los mejores safaris a caballo que se pueden disfrutar, despojados de pretensiones y de pompa. Estamos enamorados de los caballos de Carlos. Y nos recuerda lo que es importante, para vivir, para ser abierto y receptivo, para apreciar los extraordinarios logros de las personas y los animales que aman lo que hacen.
Contenido patrocinado
También te puede interesar