Mayores en soledad: "Tengo que echarle valor porque sólo se muere una vez"
Vigo tiene entre sus habitantes mayores que residen en soledad, aunque no pierden la alegría ni las ganas de vivir
Vigo cuenta con casi 10.000 personas que residen solas. De ellas, muchas son mayores que, la mayoría por viudez, viven entre la compañía que le pueden ofrecer animales, familia y amigos. Este es el caso de un protagonista anómino, que evitó destapar su nombre porque “a la gente le gusta mucho hablar y saber de los demás”. Lleva solo 14 años, desde que falleció su mujer y, con 81, echa de menos a sus tres hijas pero “volaron como los pájaros”.
“Me hago fuerte. Sí, es cierto que necesito acompañamiento para mis citas médicas, porque tengo algún problema de visión, pero me ayudan desde Asdegal”, afirma mientras asegura pasar los días en el campo con su perro y sus gallinas: “Soy muy campesino; entre eso y mis amigos, voy pasando el tiempo”.
Afirma que vida sólo hay una y quiere disfrutar sus últimos momentos ,“tengo que echarle valor porque sólo se muere una vez. Algunos creen que van a regresar, pero están equivocados”, y por ello disfruta de la compañía de sus amigos y vivencias: “Nos fuimos de viaje hace no mucho, ocho días, y lo pasamos genial. Así paso la vida, entre amigos, animales y médicos”.
Para mantener limpia la casa, necesita la colaboración de una asistenta que le ofrece la Seguridad Social, porque “si los que ven bien ya limpian de aquella manera, imagina lo que podría limpiar yo, que me cuesta”. En cuanto a la alimentación, señala que sus problemas le impiden cocinar, pero que se come bien “en bares y, a veces, visito a mi cuñado y como con él”.
Una vida que, según él, “daría para escribir un libro”, pero se entristece cuando recuerda a sus hijas, con las que apenas mantiene relación: “Cuando se hicieron mayores, volaron. No conozco ni a un yerno, y eso me da mucha pena. No debería ser así, me pone triste".
"Con una sola llamada por télefono los haces felices"
Carmen López, de Asdegal (Acción Solidaria de Galicia) pone en valor el proyecto Darnos-Vigo, donde acompañan a personas mayores que viven en su día a día en soledad. “Es un proyecto estable, llevamos trabajando en él mucho tiempo, sobre todo en el acompañamiento a los usuarios”, afirma López, que busca siempre “sorprender, darle nuevos enfoques y diferentes actividades para que disfruten”. Apunta que la última iniciativa fue “un club de lectura, una bonita actividad”. El proyecto tiene dos patas actualmente: el acompañamiento y la lectura entre los usuarios.
Con un total de 85 usuarios aproximadamente, la mayor parte de los apuntados en Galicia (el 75%) residen en Vigo. “Aglutinamos la mayor parte de los usuarios; el resto de ciudades tienen muy pocos”, señala López, que sólo cuantifica los mayores que viven en domicilios: “Luego están los que residen en residencias, pero ahí están más acompañados”.
Pero lo primordial para los trabajadores de esta iniciativa Darnos es el calor y la amabilidad que se respira mutualmente entre los voluntarios y los pacientes: “Lo agradecen muchísimo. Lo dicen continuamente”. La necesidad de acompañarlos a las citas médicas, en especial a las especialidades, a las cuáles no pueden ni quieren acudir solos. “Es lo que más necesitan, sentir que hay alguien que se preocupa por ellos. A veces con una sola llamada de teléfono los haces felices", recalca.
Otro proyecto piloto realizado, 'Historias de una vida', recopiló las vivencias de cada usuario, algo que “los emocionó profundamente. estaban deseosos de contar sus experiencias. Y que los eschuchen".
Mayores en soledad: “Ahora me toca hacer de todo, no me queda más remedio”
Mondariz es una de las localidades con mayor número de personas viviendo solas. Casi un 8% de los habitantes de este municipio habitan en una casa unipersonal, y muchos de ellos son mayores de 65 años. Sus historias denotan soledad, pero también ganas de agarrarse a la vida y disfrutarla como quieren. José Luis Bóveda, de 69 años, vive en la parroquia de Meirol, y lleva diez años viudo y residiendo solo en su casa. “Me las voy apañando y me defiendo bien en la cocina; hago la compra y también hago la comida todos los días. No necesito ayuda en ese aspecto”. Asegura que “voy pasando la vida. Me gusta viajar con la Asociación de Mayores, hacer excursiones y, de vez en cuando, salgo con los amigos y me divierto”.
Una de sus pasiones es el fútbol. En pleno Mundial encontró un entretenimiento que le durará hasta finales de diciembre, a pesar de la eliminación de la Selección Española. También resalta otro de sus hobbies, el baile e, incluso, sale de vez en cuando a realizarlo, siempre en compañía de sus amigos cercanos. Las navidades “las pasaré con mis hijos, uno vive en Ponteareas y el otro en Vigo”, pero durante el resto del año José Luis incide en que “me las apaño solo".
Manuel Domíngues, a punto de cumplir 83 años, vive solo en la parroquia de su casa de Mouriscados, en Mondariz. Viudo desde hace tres años, sus principales compañías son “mi perro, mis canarios y las gallinas”, aunque su día a día procura no vivirlo en soledad: “Juego la partida todos los días con mis amigos. Y así lo voy llevando ¿qué le vamos a hacer?”, asegura Manuel en una mezcla de resignación y felicidad, porque a pesar de no contar con su mujer y residir solo, siempre tiene a sus amigos para poder charlar y pasar un rato agradable.
Antaño vivió de la hostelería, siendo dueño de un restaurante, por ello “me apaño muy bien cocinando y haciendo la compra, pero para limpiar necesito alguien que me ayude. Ahora me toca hacer de todo, no me queda más remedio". Disfruta también de excursiones y echa de menos a sus hijos, uno en Madrid y otro en Extremadura.
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