Teleco exhibe a sus mejores inventores

Universidad

13 proyectos de innovación desarrollados por estudiantes a punto de titularse compiten por cinco premios

Cuatro de las propuestas más destacadas de la feria científica de Teleco.
Cuatro de las propuestas más destacadas de la feria científica de Teleco. | S.F.

La Escuela de Ingeniería de Telecomunicaciones de la Universidad de Vigo se convirtió ayer en una especie de feria científica en la que más de 60 estudiantes que están a punto de graduarse exponen sus inventos. Se trata de una actividad tradicional de la escuela enmarcada en la asignatura Laboratorio de Proyectos, que tiene como objetivo desarrollar un proyecto de innovación en grupo y presentarlo en público. Además la escuela apuesta por premiar la creatividad y el ingenio de sus alumnos ofreciendo, a través de su programa de mecenazgo Conexión Teleco, hasta cinco premios de la mano de empresas colaboradoras como Marine Instruments, Optare Solutions, Quobis, Gradiant y CTAG.

Las temáticas de los 13 proyectos presentados por un total de 67 estudiantes de Ingeniería de Telecomunicaciones este año son muy variadas, pero todas con un eje fundamental: ser de utilidad real e inmediata. Así, entre otras muchas ideas –que esta tarde se podrán ver en el Verbum, tras lo que se procederá a la entrega de premios– hay inventos ingeniosos como un detector automático de baches, una herramienta para ayudar con el socorrismo en playas y piscinas, ascensores adaptados a personas con movilidad reducida o un pequeño robot para ayudar en misiones de rescate en lugares con difícil acceso.

Ana, María, Lucía, Martín y Fran posan con una maqueta con la que enseñan el funcionamiento de “Via Plus”.
Ana, María, Lucía, Martín y Fran posan con una maqueta con la que enseñan el funcionamiento de “Via Plus”. | S.F.

Via Plus

Ana, María, Lucía, Martín y Fran desarrollaron durante los últimos meses Via Plus. Se trata de un sistema de detección automática de baches en la carretera que funciona a través de una pequeña cámara instalada en la parte trasera de los coches que, utilizando una variedad de sensores, es capaz de detectar y geolocalizar en tiempo real irregularidades en la carretera con un objetivo doble: avisar al resto de usuarios de la red –cuenta con una aplicación provista de un mapa en el que se cargan todos los baches detectados– para evitar accidentes y, a su vez, contar con una base de datos en tiempo real de daños en el firme que las administraciones puedan utilizar para repararlos. Además, los usuarios también pueden añadir de forma manual cualquier bache que se encuentren subiendo una foto. Aunque el dispositivo detector es sencillo de instalar y relativamente barato, la idea sería contactar con proveedores de automóviles para aprovechar las cámaras y sensores que ya tienen instalados los nuevos vehículos en favor de esta aplicación, por lo que las posibilidades de escalado del proyecto son muy grandes.

Anxo, Fernando, Adrián, Andrés y Adrián, con los ordenadores en los que hacen una demostración de “Acuasafe”.
Anxo, Fernando, Adrián, Andrés y Adrián, con los ordenadores en los que hacen una demostración de “Acuasafe”.

Acuasafe

Una cámara térmica y un software de detección programado por Anxo, Fernando, Adrián, Andrés y Adrián forman Acuasafe, un proyecto que nace para facilitar el trabajo a los socorristas. “Cuando te sumerges completamente en el agua, ‘desapareces’ para los sensores de la cámara térmica”, cuentan los estudiantes, “por lo que programamos el software para lanzar alertas si una de las figuras detectadas desaparece durante unos segundos”. Algunas de ellas serán falsas alarmas o usuarios buceando dentro de la piscina o en la playa –también funciona en espacios abiertos–, pero según indican sus creadores, los socorristas con los que consultaron durante el desarrollo aseguran que se trataría de una herramienta muy útil en piscinas muy concurridas para ayudarles a mantener la atención en todo lo que está ocurriendo.

Pablo, Juan, Samuel, Diego y Raúl enseñan con una maqueta a pequeña escala cómo funciona su software.
Pablo, Juan, Samuel, Diego y Raúl enseñan con una maqueta a pequeña escala cómo funciona su software. | S.F.

ASCI

Pablo, Juan, Samuel, Diego y Raúl decidieron crear algo que les ayudase en su día a día, y nada mejor que una herramienta para facilitar la accesibilidad para personas con movilidad reducida en ascensores, ya que todos ellos se encuentran con este problema casi a diario. “Uno de nuestros compañeros es una persona con movilidad reducida y muchas veces al subirnos a un ascensor tenemos que ayudarle nosotros para pulsar los botones porque no siempre están a su alcance”, explican. Así, idearon una solución que, a través de un pequeño servidor, puede instalarse en cualquier ascensor por unos 300 euros aproximadamente. Esto iría conectado a una aplicación en la que el usuario indica en qué piso está y a qué piso quiere ir y el ascensor funcionará con normalidad, como si se pulsara el botón de llamada.

Guillermo, Pablo, Santiago, Sergio y Raúl, con ‘Robotopo’, que se puede controlar con un mando de videoconsola.
Guillermo, Pablo, Santiago, Sergio y Raúl, con ‘Robotopo’, que se puede controlar con un mando de videoconsola. | S.F.

Robotopo

Los trabajos de rescate ocurridos tras la tragedia de la Dana en Valencia inspiraron a Guillermo, Pablo, Santiago, Sergio y Raúl, que se preguntaron si podrían inventar algo para facilitar el acceso a, por ejemplo, una persona sepultada en escombros. El producto de su trabajo y esfuerzo se llama ‘Robotopo’, un pequeño aparato de control remoto diseñado específicamente para acceder allí donde un humano no puede. Va equipado con luces LED, una cámara, sensores de temperatura, aceleración y humedad, un micrófono y un altavoz. Todo ello para tratar de facilitar la labor de equipos de rescate, ya que podría ser capaz de detectar dónde hay personas sepultadas (tanto a través del micrófono como del sensor térmico) o si en algún punto hay inundaciones, y así saber por dónde habría que comenzar a desescombrar. El cable que lleva acoplado permite una rápida transmisión de datos y la posibilidad de recuperar el aparato en caso de que quede atascado. Los estudiantes destacan su bajo coste (alrededor de los 100 euros), lo que permitiría constuir una gran cantidad en poco tiempo para desplegar por el terreno.

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