Tejiendo redes en la Sabana
La ingeniera viguesa Beatriz Casares participó en el Foro Global de Liderazgo Femenino celebrado en Tanzania: “Las barreras que las mujeres Masai se encuentran en su sociedad son similares a las nuestras”
Beatriz Casares es una ingeniera aeroespacial viguesa afincada en Glasgow. Su interés en la sostenibilidad –su tesis doctoral va sobre fibras naturales para material compuesto– le llevó a acudir a una charla de una compañera sobre el impacto del cambio climático en la Antártida. Esta era una de las iniciativas de Homeward Bound, un proyecto que busca crear una red internacional de 10.000 mujeres de disciplinas STEM (Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) para que colaboren en proyectos de diversos ámbitos científicos y geográficos. “Al acabar la charla me dijeron que encajaría muy bien en el programa”, cuenta esta joven, que no dudó en solicitar formar parte de la iniciativa. Pocos meses después, Beatriz era la única gallega en la primera edición del Foro Global de Liderazgo Femenino, que se celebró a principios de diciembre en Tanzania con 57 mujeres de 17 nacionalidades diferentes.
Este foro, que sirvió como colofón de la décima edición de Homeward Bound, consistió en 15 días de formaciones y experiencias únicas “para poder conocernos entre todas y empezar a tejer esas redes”, como cuenta la propia Beatriz, que para ella fue una iniciativa “muy bonita desde el punto de vista humano y también desde el punto de vista de la conexión, tanto conmigo misma como con las demás mujeres del grupo”.
Entre sesiones formativas de liderazgo, financiación, desarrollo de proyectos o bienestar mental, Beatriz y el resto de mujeres que formaron parte de esta experiencia también tuvieron la oportunidad de desarrollar sus propios proyectos o formar parte de los de otras personas, “dando pie a que pudiésemos compartir nuestras experiencias profesionales y personales”.
El entorno natural de Tanzania, y en especial del parque nacional del Serengueti, dejó una huella importante en esta joven viguesa: “Son unos paisajes que uno tiene en ese ideario de documental de La 2 y hacen que la experiencia se multiplique por 100”, explica, ya que aunque ha vivido mucho tiempo en el extranjero y es una viajera apasionada, “todo era nuevo para mí en esta tierra”. Gracias a estos 15 días en la Sabana africana, Beatriz asegura que fue capaz de darse cuenta de “la importancia que tiene la conexión emocional con lo que sea que queremos alcanzar, y eso va desde la conexión con las personas con las que trabajamos hasta la conexión con el entorno en el que estamos”. Tanto es así que cuenta que “pude ver ese paso de existir en el yo a existir el nosotras y la importancia del grupo a la hora de alcanzar objetivos, no sólo los personales, sino los comunitarios. A veces nos olvidamos de que todos necesitamos estar involucrados”.
Entre todas las experiencias que vivió en Tanzania, Beatriz Casares se queda con un encuentro con mujeres de la tribu Masai, con las que pudieron conocer de primera mano su conexión con la tierra que habitan y sus luchas. Cuenta que lo que más le sorprendió fue que, “independientemente del contexto y con todas las diferencias geográficas, culturales e incluso educativas que tenemos con ellas, las barreras que ellas han encontrado en su sociedad son muy parecidas a las que habíamos discutido nosotras como profesionales en el mundo STEM”. Para esta joven viguesa fue un momento “increíble” darse cuenta de que sus vivencias estaban “conectadas” y cómo fueron capaces de “empatizar y reconocernos” de forma tan inequívoca con unas mujeres a priori tan diferentes.
Contenido patrocinado
También te puede interesar