El Teis que nació con la lucha vecinal

La Asociación de Vecinos de cumple 50 años de reivindicaciones, protestas en la calle y batallas por un barrio mejor; lograron trasladar Campsa, desplazar la AP-9, modificar líneas de autobuses y proteger el litoral

De izquierda a derecha: Anxo Iglesias, Toño Martínez “Toñito”, Julio González y Manuel Alonso “Moure”
De izquierda a derecha: Anxo Iglesias, Toño Martínez “Toñito”, Julio González y Manuel Alonso “Moure” | Juancho Everman

Ningún barrio prosperó sin una fuerte lucha vecinal. Sin protestas contra las injusticias, movilizaciones para decir “no” a lo que les perjudique. Teis emergió bajo una fuerza que partía desde sus conciudadanos. Ahora, esa unión cumple medio siglo de vida. La Asociación de Vecinos de Teis se formó como cualquier otra, con las primeras aperturas tras el franquismo. En 1976, afectados por la construcción de la AP-9 y por los continuos atropellos que se producían en Travesía de Vigo salieron a la calle. Aquello fue el germen de la primera asociación vecinal viguesa. “Se creó una comisión de barrio. Yo estaba en el centro cultural, donde había gente de todo tipo”, señaló Toño Martínez ‘Toñito’, número 84 de la asociación vecinal. Se consiguió poner semáforos y pasos para peatones con esas protestas.

Hasta el año 1985, la lucha era constante. También violenta. Por el alcantarillado, por el agua o por el túnel de A Madroa, que afectaba a varias viviendas. “Montábamos un follón y la Policía nos daba palos. Algunos íbamos detenidos”, aseguraba Toño. Pero aquello valía la pena. Uno de los afectados de esos inmuebles, el actual presidente Julio González dice, “estuve 16 años litigando", y también tuvo algún que otro encontronazo con las autoridades. Pero sin reivindicación no hay cambio.

Marcha ciclista por Teis realizada para protestar por los depósitos de Campsa.
Marcha ciclista por Teis realizada para protestar por los depósitos de Campsa. | Atlántico

Tanto Anxo Iglesias, anterior presidente, como Julio González y Toño Martínez rememoraron viejas andaduras para transformar Teis. La más importante fue retirar los depósitos de Campsa de Guixar en el año 1984. Una “amenaza” para los vecinos que elevó la preocupación cuando en México explotó en ese mismo año un depósito similar. “Eso desencadenó una lucha intensa hasta el 1991, cuando conseguimos firmar un convenio para que los trasladasen a otro lado”, apuntó Iglesias. Recogieron firmas, realizaron marcha ciclistas, protestas todas las semanas durante siete años… hasta que lo lograron.

El litoral también marcó una importante pugna en el año 2000, según señaló Iglesias. Un proyecto de puerto deportivo en A Lagoa y la ampliación de las instalaciones del astillero Montenegro “podían reventar el poco litoral que nos quedaba”. Salieron a la calle y realizaron asambleas informativas para paralizar una “agresión contra la Ría de Vigo”. En 2005, se paralizó todo. Volvió a ganar el vecindario.

Algo más reciente fue la consecución de una línea de autobús directa al hospital Cunqueiro. “En el 2016, tras varias protestas en Teis, se nos ocurrió ir hasta el Concello y llevar un autobús de cartón", dijo Martínez. Consiguieron la ruta directa.

"Si los jóvenes no participan, será difícil ver avances"

Para que la lucha persista, se necesita savia nueva. Algo que desde la Asociación de Vecinos no están consiguiendo atraer. “Si en 50 años no hay relevo, saldremos nosotros en bastón”, aseguraba González, entre risas. El cambio de la sociedad, más individualista, unido a la ‘globalización’, que atrajo a Teis nuevos residentes de otros puntos de Vigo, de España y del mundo, está debilitando la salud del asociacionismo. “Si no fuese por la asociación, habría muchísimas cosas que no tendríamos ahora mismo. Como la reforma de la piscina o la futura biblioteca. Seguimos siendo muy necesarios”, resaltó Iglesias.

El relevo no se dará a cualquier precio. Siempre guardando la esencia de la asociación. Aquella de hace 50 años. “Una excursión la puede hacer cualquiera, o la presentación de un libro. Pero una movilización ya no. No podemos dejar de ser reivindicativos, perderíamos la utilidad”, aseguró González. Hubo un par de chicos que se involucraron, pero el ritmo de vida los obligaron a dejar el asociacionismo en Teis. Tanto Toño como Anxo y Julio confían en que llegarán más, que la asociación no fallecerá a medio plazo, pero la preocupación ya es latente. “Si los jóvenes no participan, será difícil ver avances. Si no estuviese la lucha en los años 70, no tendríamos nada”, señaló González.

Actualmente, la asociación cuenta con 600 socios que aportan su cuota anual. Pero un viejo libro de cuentas muestra las más de 2.700 personas que pasaron por la asociación. Desde hace medio siglo, anotados de puño y letra del presidente. Así se mantiene la tradición.

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