Tambores de paz en las Fiestas del Monte de A Guarda

El desfile tradicional contó con 21 bandas marineras, una treintena de grupos folklóricos y docenas de niños y mayores con el traje regional

Un total de 21 bandas marineras, una treintena de grupos folklóricos y docenas de niños y mayores ataviados con el traje regional, participaron ayer en el tradicional desfile de las Fiestas del Monte que se inició, pasadas las doce del mediodía en la Alameda y concluyó en el puerto, recorriendo la Rúa Galicia, Pacífico Rodríguez, Vicente Sobrino, Joaquín Alonso, Brasilino Álvarez, Concepción Arenal y Rúa do Porto.

Publicado: 14 ago 2011 - 15:09 Actualizado: 10 feb 2014 - 12:39
El desfile fue multicolor, dominado por el ritmo de las gaitas y la armonía de cajas y bombos. Arriba, unas pequeñas marineras.
El desfile fue multicolor, dominado por el ritmo de las gaitas y la armonía de cajas y bombos. Arriba, unas pequeñas marineras.

Miles de personas se situaban en las aceras de las principales arterias de la localidad para ver el paso del desfile que, hay que decirlo todo, no lució lo mismo que hace un año y que se alargó en demasía. Si en 2010 todas las bandas facilitaron el discurrir de este encuentro, y a las dos de la tarde ya habían llegado al puerto, este año daban las dos de la tarde cuando la última de las bandas aún organizaba su salida desde la Alameda.

Abriendo la comitiva los cabezudos y, a continuación, grupos folklóricos y particulares vestidos con el traje regional. Es la primera parte de un desfile multicolor dominado por el ritmo que marcan las gaitas y la armonía de las cajas y bombos que animan a algunas de las participantes, porque en su mayoría son mujeres, a marcarse algún baile.

Más atrás, siguen las bandas, con la Negra, la pionera de este movimiento, a la cabeza y siguiéndola en orden cronológico de su fundación, las demás. Las bandas tienen ritmo propio, marcado, sobre todo, por el golpe del mazo sobre la piel sintética de los bombos o el redoble de los palillos en los tambores. Las gaitas, que encabezan algunas de las bandas, suenan delante, más atrás el ruido de los golpes ahogan los sones que producen el aire del fol.

FOTOS Y VÍDEOS Las digitales se disparan, cada vez hay más flases y más cámaras de vídeo. Así que son miles las fotos que se disparan en esta jornada en la que, quienes pasan la jornada en A Guarda por vez primera, se sorprenden de la mañana atronadora que comienza con los primeros bombos sobre las nueve de la mañana.

La climatología propició el desfile. Pese a la lluvia que anunciaban algunos medios, la mañana se presentó soleada, más bien calurosa, lo que obligó a algunos a armarse con botellas de agua para refrescarse, aunque en las bandas, no podía ser de otra manera, se optó por otros líquidos: vino o cerveza.

Al puerto llegó el desfile roto y desencajado. Y, una vez más, las aguas de O Carreiro o las que se arriman al varadero de A Lonxa, invitaron al chapuzón ¡vestidos!. No importa, como señaló alguno '¡de aquí pa casa!'.

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