Los supermercados de Vigo se lanzan a la restauración ‘exprés’

Grandes establecimientos incluyen en su oferta comida preparada, realizada al momento y con un pequeño espacio para los comensales: “Como en solo 10 minutos”

Publicado: 11 nov 2025 - 06:00 Actualizado: 11 nov 2025 - 14:14

Una trabajadora repone recipientes de comida preparada en el Eroski de Portanet
Una trabajadora repone recipientes de comida preparada en el Eroski de Portanet | Vicente Alonso

Una nueva tendencia se abre paso en supermercados de gran envergadura, convirtiéndose también en pequeños restaurantes ‘exprés’ para comensales que, o bien tienen poco tiempo para comer o son más reacios a la cocina. En la variedad está el gusto y, por ello, se ofertan todo tipo de alimentos: tortillas, pollos asados, ensaladilla rusa… comida directa al paladar para que la ingesta no dure más de un cuarto de hora. Además, también disponen de una sala con microondas para que no se pierda tiempo. Comprar, comer y a otra cosa.

Este tipo de pequeñas variables en supermercados es relativamente reciente y, por ello, solo los establecimientos de mayor envergadura disponen de ellos. Como el Vegalsa-Eroski de Portanet, que abrió sus puertas hace tres años ya con el apartado de comida cocinada y la pequeña sala para comer. Llamado ‘Cocina in situ’, cuenta con 29 cocinas en sus supermercados del norte de la península, solo uno en Vigo. Vanesa, responsable de la sección, aseguró que cada vez son más los clientes que apuestan por la comida totalmente preparada y en packs con un plato principal (pollo, paleta o lubina), guarnición de patatas, verduras o arroz, un postre, pan y agua. Eso por 4,99 euros. También existe la posibilidad de hacer un menú a la carta, con un entrante, plato principal, postre y bebida por 5,99 euros. Todo ello, cantidad para una persona. “Vengo por la rapidez y porque está muy rico. Así, lo de comer me lo quito de encima muy rápido”, señaló Oswald, un cliente, mientras se llevaba una ración de arroz a la marinera. Si se lleva un recipiente de cristal para llevarse la comida, se descuentan 30 céntimos del precio.

Esta nueva tendencia hace que en la improvisada cocina dentro de un supermercado estén en funcionamiento continuamente. Thais, la coordinadora de la cocina, indicó que el sábado cuentan con más clientela y que la comodidad es lo que más valoran los usuarios. Más por encima del precio o de la propia comida. “Saben que es fresco. Lo hacemos delante de él", aseguró. Venden más en verano, aprovechando el tirón ‘playero’, aunque también preparan un par de ollas con platos calientes como lentejas o callos. El salón, apartado y que cuenta con microondas, servilletas y bandejas, lugar perfecto para comer. “Alguna vez vengo cuando tengo prisa. Como en diez minutos y me voy”, aseguró un cliente. Una competencia directa a los restaurantes aunque, en palabras de Vanesa, “no hay muchos cerca”.

Lo más buscado: packs, ensaladilla rusa y guisos calientes

Cada cliente cuenta con un gusto diferente. Por ello, lo más demandado son platos muy diversos: desde packs de pollo relleno o paleta, ensaladilla rusa para el verano y guisos calientes en el invierno. Las croquetas también cuentan con mucho tirón, según Thais, así como la tortilla o los arroces (incluyen varios tipos de paella). “Aquí vienen desde estudiantes que no saben cocinar y que viven por la zona hasta trabajadores de Stellantis que salen de su turno u otro tipo de empleados de otras empresas que, por pereza o por falta de tiempo, prefieren comer aquí”, apuntó la jefa de cocina. Algún que otro comensal puede pasar por la zona de comida preparada 3-4 veces a la semana, aunque no es lo menos habitual. El 95% de los clientes comen allí de forma esporádica y obligado por las circunstancias.

El salón comedor, con clientes degustando la comida preparada del supermercado
El salón comedor, con clientes degustando la comida preparada del supermercado | Vicente Alonso

La novedad creó tendencia en su primera semana disponible. Tanto que llegaron a vender hasta 800 packs de comida preparada en su primer día. La fiebre bajó, pero la gran demanda hace que vendan en torno a 80-100 packs al día. Una cifra que los convierte en uno de los productos estrella de todo el supermercado. “Funcionan muy bien y apenas tienen que esperar. A partir de las 14 horas, hay días que el pequeño salón comedor está prácticamente lleno”, resaltó Thais.

Además de los compradores habituales, muchos otros se dejan ver, atraídos por la comida expuesta en la cristalera. Algunos deciden probar porque, según un cliente, “si llego a casa tengo que hacer la comida y no me apetece”.

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