“Mi sueño es exponer en Casa das Artes, es el espacio idóneo”
Arte
Xai Óscar compartió su última creación, “Soledad bajo la lluvia”, tan solo dos días en el mercado de O Progreso
El realismo más crudo, el que trasmite sentimiento, sensación y atmósfera, es el que una vez más utiliza Xai Óscar (Orbenlle, 1948) en su última obra, “Soledad bajo la lluvia”. Inspirado en un conocido, no es el retrato de una persona concreta, “me quedo con gestos, con miradas o con rasgos de gente que me encuentro”, afirma el artista, que continúa con la tónica ya presente en su anterior cuadro “Las pastillas del abuelo”, donde la vejez desvalida era la protagonista. “Supongo que pinto a través de estos sentimientos porque la muerte se acerca”.
Un pintor de grandes dimensiones lleva años sin hacer una exposición retrospectiva al no encontrar un lugar adecuado. Este fin de semana compartió su lienzo con los clientes del mercado de O Progreso, donde el rostro enmarcado en arrugas, la mirada triste y la mano de anciano no dejaron indiferentes a nadie. Su anterior cuadro también se pudo ver en el barrio, en esta ocasión en la farmacia de María Auxiliadora Villar. La iglesia de María Auxiliadora en las inmediaciones sirvió de escaparate para una de sus composiciones de gran formato, “El Pórtico de la Gloria”, donde reproducía la fachada de la catedral de Santiago de Compostela. Las dimensiones de las piezas le obliga a mostrarlas una de cada vez. “Mi sueño es exponer en Casa das Artes, es el espacio idóneo para acoger mi obra y que se pueda apreciar bien, he intentado dirigirme al Concello, pero hay que seguir una burocracia que para una persona mayor como yo es demasiado complicado”.
Asegura que “un cuadro no se acaba nunca”, pero ahora está inmerso en otro proyecto. “Me interesaba reproducir el agua y el mejor sitio para hacerlo era pintando Santiago”. El tratamiento de la lluvia ya lo abordó en el cuadro que presentó estos días. Desde el líquido empapando o resbalando las distintas superficies, desde el paraguas a la cazadora, hasta las gotas de lluvia cayendo ante la figura. Los tonos grises y azulados contribuyen a generar la atmósfera de humedad.
Supo reflejar a través de la pintura la angustia de la pandemia con otro gran formato, “Gritos de soledad”, donde múltiples rostros anónimos expresan su desesperación. Y antes reprodujo el abandono de los más desamparados, los sin techo, en un cuadro sin título.
Otro de los géneros explorados por el artista es el del retrato, que inauguró con Carlos Mouriño, el ex- presidente del Real Club Celta, y siguió con encargos de empresarios, recogiendo los rostros de la sociedad viguesa. En ese sentido, reconoce que le gustaría pintar al alcalde. “Es un retrato que me falta”.
De un periodo anterior, produjo paisajes subacuáticos de la Ría y transparencias marinas que expuso en 2017.
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