SOS por Bizum: “Pido para mis hijos, no por mí”

Marta Jiménez, de 29 años, asegura estar pasando un infierno para sacar adelante a sus tres hijos y sin posibilidad de poder trabajar

Marta Jiménez junto con su hija
Marta Jiménez junto con su hija

Sin recursos, sola y en una vivienda donde no se siente a gusto. Así asegura Marta Jiménez encontrarse actualmente. Una especie de “infierno” del cual quiere salir pero, para ello, se necesita dinero en los bolsillos. Y no lo tiene. Porque sacar adelante a tres niños es costoso, más aún cuando dos de ellas (de 9 y 11 años) sufren de discapacidad, entre el 40 y el 60%. Pañales, comida, medicina...la inflación golpeó duramente a todos los hogares, pero más fuerte a quienes cargan con el peso de tres vidas humanas en periodo de desarrollo. Un día de esta semana, ya al límite de sus fuerzas, se creó una cuenta en un banco, la vinculó a la aplicación Bizum y colocó varios carteles por la ciudad, con un texto explicando su situación y un número de teléfono. Para el que pudiese, que aportase lo buenamente posible. De momento, la iniciativa no surtió efecto, y la cuenta sigue a cero. Ninguna donación en una semana.

“Pido para mis hijos, no por mí. 700 euros que cobro al mes no da para vivir”, indicó Jiménez. Hablar de sus hijos le hace derrumbarse en un llanto: ellos (sobre todo las dos primeras) han sufrido mucho. El amor cegó a Marta que, con solo 16 años, se escapó a Burgos detrás de un hombre. Cuando se dio cuenta, ya había sido madre de una niña y la segunda en camino. “Conocí la maldad en persona”, dijo, en referencia a ese hombre. Eso, indudablemente, afectó a la crianza de las dos niñas desde infantes. Aún siguen pagando esa mala experiencia. Jiménez escapó, volvió a Vigo. De etnia gitana, su familia no le perdonó el haber hecho tal huida por seguir su corazón. La acogieron en el seno familiar, pero sin relación, aunque ayuda económicamente en lo que puede. “Vivo en una habitación pequeña con mis tres hijos. El pequeño duerme conmigo y las otras dos están en un colchón en el suelo”, asegura. Otro revés amoroso, este de corta duración, aumentaría su familia: “Conocí por internet a un chico de Sevilla. Nos gustamos y pasamos un cumpleaños juntos. Pero luego no quiso saber nada más de mí. Tres meses después me di cuenta de que estaba embarazada de nuevo”, confesó.

Con tres hijos a su cargo, los gastos aumentan mucho. Pañales, manutención, ropa...Demasiado para una mujer sin trabajo y enferma. “Tengo fatal la columna vertebral, dos hernias discales y dolores continuos. Tengo que ir al hospital cada seis meses para que me quiten el dolor”, dijo. Además, acude constantemente a urgencias por los problemas que tienen sus hijas. Todos sobreviven con los 700 euros al mes que tiene destinados a la alimentación de sus hijos, sin opción al Ingreso Mínimo Vital al residir con su madre y su hermano. Ella no es titular de la vivienda ni tiene ningún contrato a su nombre. Además, encontrar una vivienda asequible en Vigo será complicado, aunque sea un estudio. Con un mercado al alza, todos exigen nómina y seguridad en el pago, algo que no tiene. “Nadie me va a dar un sitio donde dormir”, indicó.

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