Las sombras de Povisa: en venta, listas opacas y médicos a la fuga
El hospital no informa de su lista de espera en consulta y pruebas, por lo que no es posible saber si cumple lo pactado y si da prioridad a los pacientes asignados por el Sergas o a los privados
La sangría de profesionales del Hospital Ribera Povisa parece no tener fin. En los últimos días, abandonaron el centro dos cirujanos de Traumatología y Ortopedia, Elena de la Orden y Adrián Lago, para trabajar en otro hospital privado. Tras años de estabilidad, en los que apenas hubo cambios en la plantilla de facultativos y enfermeras, ahora ocurre todo lo contrario. La lista de renuncias es elevada y en enero próximo se espera otra debacle en Enfermería, porque muchas se presentaron a las oposiciones del Sergas. Fuentes internas señalan que a la empresa no le preocupa, porque en los nuevos contratos los sueldos son menores. Su máxima preocupación es la rentabilidad, ganar atractivo para posibles compradores. Los pacientes, en especial los 100.000 del Sergas que atiende Povisa por contrato, asisten atónitos a los vaivenes.
Una noticia publicada en "El País" en diciembre de 2025 señalaba que los inversores de Vivalto Santé, el actual propietario del grupo Ribera, preparaba para este año, 2026, la venta de sus participaciones. A día de hoy no trascendió el resultado de esta posible venta, pero es otra de las incertidumbres que se ciernen sobre el grupo. Un nuevo dueño podría tener planes distintos para el concierto con el Sergas y para la atención que a día de hoy presta a 100.000 personas de la sanidad pública con características de hospital general. Es también un escenario que causa pavor en el Sergas, porque no hay alternativa para absorber al 100% la población del área sanitaria viguesa.
Otra de las sombras del centro concertado es la opacidad que impera en sus actividades y la imposibilidad de saber si está haciendo bien su trabajo. A pesar de ser obligatorio por ley, Povisa no informa de su lista de espera en consulta ni para hacer pruebas diagnósticas. Solo se publican las demoras de la lista quirúrgica. Con esta opacidad no es posible saber si está dando prioridad a los pacientes asignados por el Sergas o a los privados, y si realmente cumple lo pactado.
La empresa salió ganando con el nuevo acuerdo firmado con el Sergas, porque descargaron a este hospital de buena parte de la patología compleja (Hemodinámica, Neurocirugía, Electrofisiología y Cirugía torácica, además de ya no ser referentes en el área en cirugía maxilofacial y en quemados). Esto, sumado a los 8.000 pacientes que pidieron este año su traslado de Povisa al Cunqueiro, está sobrecargando de trabajo a los servicios hospitalarios de la sanidad viguesa, si bien es cierto que existe el compromiso de poner refuerzos. Los trabajadores del hospital concertado temen que Povisa siga adelgazando su cartera de servicios en el próximo acuerdo que firme con el Sergas, porque podría afectar a la plantilla. Por ahora están centrados en negociar un nuevo convenio colectivo. Llevan doce reuniones desde enero de este año y por ahora no han conseguido que la oferta de la empresa sea superior o igual al IPC. Ribera compró este año un grupo sanitario en Valencia, con dos hospitales en Benidorm y Denia. En la plantilla de Povisa esperan que no se hayan gastado todas las ganancias en esto y que quede algo para la renovación del convenio.
El Sergas paga a Povisa 97,5 millones de euros al año por atender a los pacientes de la sanidad pública. A mayores tiene otros ingresos, por ejemplo por la actividad que les derivan para agilizar la lista de espera de los hospitales públicos.
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