Sólo uno de cada veinte maltratadores de Vigo con alejamiento lleva pulsera telemática

Los dispositivos telemáticos de control sólo llegan al 5% de agresores de mujeres que tienen orden de alejarse, con la tasa de dispositivos más baja de Galicia. El seguimiento electrónico se ha extendido también a investigados en espera de juicio

Publicado: 20 feb 2023 - 02:31 Actualizado: 20 feb 2023 - 12:48
Una de las manifestaciones contra la violencia machista, celebrada en Vigo.
Una de las manifestaciones contra la violencia machista, celebrada en Vigo.

Los dispositivos telemáticos de control se han convertido en un método muy eficaz para proteger a las víctimas, tanto que incluso tras la polémica Ley del “Solo sí es sí", Iguadad dio instrucciones para colocar estos sistemas en los agresores sexuales excarcelados. En el caso de la violencia de género, este tipo de vigilancia electrónica es uno de los métodos utilizados para garantizar el cumplimiento del alejamiento, aunque su porcentaje de uso es muy pequeño en comparación con las órdenes que se autorizan judicialmente.

En Vigo, el porcentaje de maltratadores controlados mediante pulseras telemáticas apenas roza el 5%, a pesar de que son cerca de una decena al mes los que se saltan las medidas impuestas por el juzgado. Según los últimos datos de la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género, en Vigo y resto de la provincia, al terminar 2022 había 27 dispositivos activos. Se instalaron dos y se desinstalaron cuatro, lo que supone un 6,9% menos que el año anterior.

Las cifras recogidas por el Ministerio de Igualdad señalan además que se trata de la tasa más baja de seguimiento electrónico de agresores de Galicia y una de las más bajas de España. La media por millón de mujeres se situaba hace dos meses en 146,1 a nivel nacional, mientras que en la provincia era del 62,5, frente a la de A Coruña (119,4), Lugo (243,3) y Ourense (173,2).

El Juzgado de Violencia sobre la Mujer de Vigo tiene en la actualidad cerca de media docena de investigados pendientes de juicio con dispositivos de control. La cifra es pequeña, ya que las órdenes de alejamiento impuestas durante todo el año pasado superarían el centenar y no todas las peticiones son autorizadas. De hecho, el porcentaje de las órdenes denegadas sigue siendo elevado. A pesar de todo, la cifra es llamativa teniendo en cuenta que el récord de los últimos años en cuanto a este tipo de seguimientos en este juzgado se situó en siete, lo que pone de manifiesto un agravamiento de los casos de maltrato que llegan al juzgado con serio riesgo para las mujeres.

Solo en lo que va de año, se han registrado dos víctimas en riesgo extremo policial, con un presunto intento de homicidio en el que investigado quedó en libertad con alejamiento, y otro de lesiones graves en el que el juzgado no acordó un seguimiento telemático para el presunto agresor. El caso más grave y trágico ha sido el de una víctima mortal, el pasado día 5 de febrero en Baiona. La mujer, de 47 años, moría acuchillada y golpeada con un hacha por su expareja, que confesó el crimen.

“Queremos que se haga Justicia y que pague por lo que hizo"

Dos años después del asesinato a cuchilladas de su hermana Soli (Soledad Rey), a manos presuntamente de su marido en la vivienda familiar de Gondomar, Manuela lamenta la falta de noticias sobre el proceso judicial. “No sabemos nada de cuándo va a ser el juicio”, explica. Ella, al igual que sus hermanas y su madre, solo quiere “que se haga Justicia y que él pague por lo que ha hecho”.

Soledad, de 59 años fue atacada de forma súbita y violenta cuando se encontraba en el salón de su casa en diciembre de 2020. Su marido, Valentín A.B., con el que llevaba casada 41 años, fue, según el fiscal, el autor de dicho ataque mortal. Lo hizo, sostiene el ministerio público, utilizando una o varias armas, “abusando de la limitación severa” que padecía la víctima y “movido por razones de dominación y desprecio hacia su mujer, a la que gritaba y humillaba de forma habitual hasta el punto de que ella dormía en el sofá por temor al acusado". El acusado se enfrenta a 30 años, aunque todavía no hay fecha para el juicio con jurado que se celebrará en la Audiencia en Vigo.

Manuela asegura que su hermana y el acusado “llevaban unos cinco años en Gondomar, pero siempre fueron de Vigo”. Es en el barrio de la familia donde “después nos hemos ido enterando de mi hermana sufría maltrato y nadie nunca dijo nada. Ella tampoco nos habló de ello, aunque sí tenía el presentimiento de que algo malo le iba a ocurrir".

Madre de dos hijos y con movilidad reducida, “Soli era una persona que lo daba todo y murió de una forma terrible. Fue una gran tragedia que ha afectado mucho a la familia, sobre todo a mi madre, con la que tenía una relación muy especial”. Por eso, relata extrañada que “jamás nos llamaran del juzgado ni la Guardia Civil”.

Valentín, que llegó a confesar el crimen a un taxista cuando llegó a la vivienda, se encuentra en prisión provisional por estos hechos desde su arresto el mismo día de los hechos. Un recurso pendiente en la Audiencia ha retrasado la fecha para vista, que se celebrará con jurado popular a lo largo de este año.

Un sistema que evita la aproximación a la víctima

El sistema cuanta con un posicionamiento PS que porta la víctima y que se encuentra vinculado a un brazalete del agresor que emite una señal de radiofrecuencia permanentemente y que es recibida por el dispositivo de ella. Este recibe una señal de alarma cuando el del investigado o condenado se encuentra incluso a una distancia de 500 metros, en condiciones óptimas. Dicha alarma permite una rápida actuación policial.

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