A solas con mil voces
Arde Bogotá inaugura la gira ‘Hervideros’ en el Hall del Mar de Vigo y se reafirma como la banda de rock española del momento
Arde Bogotá tiene algo de Héroes del Silencio del siglo XXI. Se nota en el sonido y, sobre todo, en la épica voz de Antonio García, cuya garra recuerda a Enrique Bunbury. Hay una clara influencia y, más que una copia, es una evolución generacional. Su ambición se aprecia en ‘La Torre Picasso’, que, salvando las distancias, podría situarse como una suerte de ‘Bohemian Rhapsody’ del rock español contemporáneo. No se trata de comparar sus dimensiones, sino señalar la vocación de trascender de la banda y de entender las canciones como algo más que una sucesión de estribillos.
Vigo fue la primera parada de ‘Hervideros’, la gira con la que la banda de Cartagena presenta su tercer álbum, ‘Manufacturas del Club de la Gente Sola’, de la mano de Vibra Mahou. Una propuesta de conciertos en espacios más pequeños que recaló en el Hall del Auditorio Mar de Vigo, en la segunda visita del grupo a la ciudad, tras su paso por la terraza del mismo recinto en 2023.
Sin dejar atrás la esencia de ‘Cowboys de la A3’, su nuevo trabajo busca nuevas emociones, más íntimas, a través de canciones como ‘El Club de la Gente Sola’, ‘Bigger Splash’ o ‘Instrucciones’. En Vigo, todo empezó con un grupo de personas del público rodeando el escenario, y ahí se quedaron. Como en un mitin, pero de buen rollo. También hubo palabras de recuerdo y un mensaje de apoyo a las víctimas de la tragedia ferroviaria de Toledo. “Es muy difícil de entender un concierto en un momento así, pero consideramos que lo correcto era hacerlo por respeto a vosotros y al tiempo que invertisteis para comprar las entradas”, confesó Alberto Cuevas.
La expectación confirma la conexión de Arde Bogotá con el público vigués. Hubo esperas de más de 24 horas para conseguir entradas y muchos se quedaron sin ellas. Y este jueves volvió a haber colas para intentar entrar primero al recinto. Una demanda que invita a pensar que el Hall, con una capacidad aproximada para un millar de personas, se queda pequeño. Sin duda, ‘Hervideros’ es una bendición, una pieza de colección par los fans más incondicionales.
Ahora, tras la terraza y el Hall del Auditorio, la tercera visita debería tener un destino obligado: Castrelos. El público lo exige y su música también. La historia entre Arde Bogotá y Vigo todavía tiene un escenario pendiente.
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