Sitúan en Vigo a una célula de una red criminal de estafadores
La investigación judicial sobre la organización desarticulada en 2024 con 82 detenidos en Perú y España (6 en la ciudad) por desvalijar cuentas bancarias destapa el gran fraude
La Policía Nacional junto con Perú logró desarticular en diciembre de 2024 una organización criminal de estafadores en una operación que se saldó entonces con 82 detenidos, 35 de ellos en diferentes municipios españoles, entre los que estaba Vigo. En la ciudad, se produjeron entonces seis arrestos.
Esta red llegó a desvalijar miles de cuentas bancarias mediante el método ‘vishing’, un fraude telefónico en el que los delincuentes se hacen pasar por entidades financieras para engañar a sus víctimas.
La investigación judicial, en manos del Tribunal de Instancia de Móstoles, ha permitido descubrir además que el grupo, radicado en Perú, donde estaba el presunto líder, y con una compleja infraestructura desplegada en territorio español, contaba con varias células tanto itinerantes como asentadas en cuatro municipios, entre ellos Vigo, además de Madrid, Sabadell y Salamanca, donde habría un total de 67 investigados.
Estas células se dedicarían únicamente a hacer efectivo los “halcash o movil cash”, es decir las retiradas de dinero de las cuentas sin necesidad de tarjeta bancaria y su envío a los líderes de la organización en Perú.
En concreto, un reciente auto judicial señala que el perjuicio causado por las estafas consumadas a clientes de las principales entidades bancarias asciende a 3.183.362 euros, mientras que constan 1.479 giros por importe de 1.406.018,72 euros, dinero del que los remitentes recibían entre un 20 y 30%. No obstante, la investigación señala que es presumible que la cantidad sea mayor, así como el número de víctimas, que se cuentan por miles repartidas por todo el territorio.
La organización tenía una estructura piramidal, formada por familiares y amigos íntimos y dirigida desde Perú por el líder de la red, que tenía bajo su mando a tres personas encargadas de controlar cada uno de los centros de llamadas, donde se realizaban los contactos con las víctimas. Dichos centros incluso funcionaban como empresas de trabajo con carteles de frases motivacionales para animar a los empleados, celebrando incluso las primeras estafas conseguidas por trabajadores de reciente incorporación.
En el último escalafón estaban los encargados de llamar a los teléfonos en colaboración directa con los miembros asentados en Vigo, Madrid, Sabadell y Salamanca, a los que se les considera célula de la organización.
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