Dos siglos de historia y 22 de ruina de una firma viguesa

200 años de Massó, una de las conserveras más importantes de Galicia. Sus restos, un icono de la Ría de Vigo.

jorge barrecheguren
Publicado: 20 sep 2016 - 12:20 Actualizado: 20 sep 2016 - 12:20
Varios vecinos charlan ante el antiguo economato de la factoría de Massó en Cangas.
Varios vecinos charlan ante el antiguo economato de la factoría de Massó en Cangas.

Massó Hermanos inauguraba en 1941 una de las factorías conserveras más modernas de Europa en los terrenos que poseían en O Salgueirón, en Cangas do Morrazo. El complejo contaba, además de la fábrica, con instalaciones dedicadas a producción de harinas, aceites de pescado y envases, economato, comedor, guardería, viviendas para empleados e incluso un hotel para los trabajadores solteros. Recientemente se impulsaba una senda peatonal entre las playas de O Salgueirón y Areamilla que revaloriza la zona, permitiendo a los vecinos acercarse a disfrutar de un patrimonio arquitectónico y ecológico que está en riesgo.

La familia Massó, originaria de Blanes, había instalado en Bueu una primera factoría de salazón de pescado en 1816. La empresa se consolida creándose la sociedad Salvador Massó e Hijos, con la que el grupo realiza la transición del salazón a la conserva de pescado, y posteriormente Massó Hermanos que hacia 1900 daba trabajo a más de seiscientos trabajadores. En plena Guerra Civil comienzan la construcción de la factoría de Cangas, diseñada por el arquitecto Jacobo Esténs y el ingeniero Tomás Bolíbar, dedicada a la conserva de pescado y marisco pero integrando las distintas actividades del proceso y dando empleo a más de mil quinientas personas. Un complejo que destacaba especialmente por la asistencia que ofrecía a sus trabajadores y que le valió en 1943 la concesión del título de Empresa Ejemplar.

La actividad de la fábrica se paraba en 1994, tras lo cual los debates en torno a su nueva puesta en marcha con diversos usos han sido constantes, destacando el controvertido proyecto de construcción de un puerto deportivo y viviendas de lujo por parte de la empresa Marina Atlántica, anulado en el año 2005. Más de veinte años después el paisaje es desolador con la mayor parte de los edificios en ruina, especialmente la gran factoría, vallada y con las ventanas cegadas, estando además tanto el hotel como el comedor ocupados. Este último, situado en la antigua conservera de Paganini, se levanta junto a un pequeño tesoro botánico de Cangas donde encontramos una imponente araucaria de Norfolk así como magnolios, falsos cedros de California o varias palmeras canarias que están sucumbiendo a la plaga del Picudo Rojo. Un espacio referente para los vecinos de Cangas do Morrazo que sigue prolongando su agonía.

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