Setenta y cinco vecinos, con dirección en el albergue
El centro de inclusión del Concello funciona como domicilio administrativo para personas sin hogar que necesitan acreditar residencia y permite incluso recibir cartas y paquetes
En Vigo, alrededor de 75 personas figuran hoy en el padrón municipal con una dirección poco habitual: la del albergue municipal. El Centro Integral de Inclusión y Emergencia Social (CIIES) acoge a quienes se encuentran en situación de sinhogarismo y, desde el año pasado, también funciona como domicilio administrativo para quienes necesitan acreditar residencia en la ciudad.
La medida se apoya en una reforma del Reglamento de Población y Demarcación Territorial aprobada en febrero de 2024, que permite inscribir en el padrón a personas sin hogar a través de servicios sociales o entidades sociales, tras entrevista con un trabajador social. Con ello se busca garantizar acceso a derechos básicos como la tarjeta sanitaria, la Renta de Inclusión Social de Galicia (Risga) o el Ingreso Mínimo Vital, todos ellos condicionados al empadronamiento.
El CIIES habilitó para ello una oficina específica de empadronamiento y dirección postal. Esta última permite que las personas usuarias también reciban notificaciones y correspondencia como cartas y paquetes utilizando como referencia la dirección del centro, lo que facilita también trámites administrativos y de carácter personal.
“Antes estas gestiones se podían hacer pero con trabajadores sociales y de manera dispersa. Ahora está todo centralizado en el CIIES y se evita a las personas usuarias un periplo burocrático que, en muchos casos, las dejaba fuera de recursos esenciales”, explican fuentes municipales.
El empadronamiento se revisa cada tres meses en función del plan de intervención de cada usuario. Cuando cumplen con sus objetivos, algunos acceden a la siguiente fase del programa: pisos de transición y viviendas de vida autónoma, con estancias de seis meses prorrogables. Desde ahí, en muchos casos, comienzan una vida independiente.
Precisamente, otro de los servicios novedosos que incorporó en los últimos años el centro es la oficina de búsqueda activa de vivienda, donde técnicos sociales acompañan a quienes están en disposición de dar el paso hacia un piso propio. Con todo, “sin padrón no podríamos poner en marcha un proyecto de inclusión real, es el punto de partida para que la persona recupere autonomía”, subrayan desde el Concello.
El Concello invierte 1,2 millones anuales en este servicio
El empadronamiento y la oficina de vivienda se suman así a los servicios que el CIIES venía prestando hasta ahora. El albergue cuenta con 38 plazas (30 para hombres y 8 para mujeres) y funciona todas las noches del año. El comedor social, por su parte, ofrece diariamente 70 plazas en horario de mediodía. A ello se añaden la unidad de higiene, que incluye duchas, lavandería y ropero con turnos también para personas externas al centro, y el servicio de consigna, pensado para garantizar la custodia de pertenencias de quienes utilizan alguno de los recursos del centro. Además, hay una unidad de calle con trabajadores que atienden a personas sin hogar que optan por no acudir al albergue.
El CIIES es el único recurso de este tipo de titularidad municipal en Galicia. Su funcionamiento tiene un coste anual de 1,2 millones de euros para el Concello. Desde el gobierno local defienden que atiende a personas procedentes de toda la comunidad, no solo de Vigo, lo que incrementa la presión sobre sus servicios. “El sinhogarismo es competencia autonómica y este centro debería estar financiado también por la Xunta, sin embargo, no recibimos ninguna aportación”, señalan desde el Ayuntamiento.
Un centenar de personas durmieron en el centro en julio
El albergue municipal de Vigo acogió en julio a un total de 97 personas diferentes, según el informe mensual del Centro Integral de Inclusión e Emerxencia Social del Concello. Entre todas ellas sumaron 1.128 pernoctas, con una media de 12 noches por persona.
El nivel de ocupación fue del 96 %, con una participación del 42 % de personas españolas y un 58 % de extranjeras. El porcentaje de ocupación por parte de mujeres alcanzó el 94 %, mientras que el de hombres fue del 96 %.
Durante el mismo mes se registraron 25 nuevas altas en el servicio y se realizaron 43 derivaciones a la Fundación Santa Cruz. Además, se llevaron a cabo 2 prórrogas de estancia. El informe detalla también 1.128 servicios de duchas en el albergue vinculados a las pernoctas.
Las intervenciones con las personas usuarias incluyeron 495 informaciones ofrecidas, 67 orientaciones, 90 seguimientos y 264 coordinaciones con otros dispositivos, entre otras actuaciones. Los datos reflejan que julio mantuvo una alta ocupación en el recurso municipal destinado a la atención inmediata a personas en situación de exclusión residencial.
Las cifras de este último mes se suman a los del primer semestre del año, durante el que pasaron por el albergue 692 personas distintas, que sumaron un total de 6.463 pernoctas. Mientras tanto, el comedor social que atendió a 355 personas distintas y distribuyó 11.401 menús. 310 personas utilizaron el servicio de lavandería en 4.550 ocasiones, mientras que las duchas fueron utilizadas por 343 personas distintas en 7.914 ocasiones.
A diferencia de los datos puntuales de julio, con más extranjeros, la media del primer semestre señaló que un 55% tiene nacionalidad española, frente al 45% de origen extranjero.
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