Sergio Portela: “Es tremendamente difícil pasar de un muñeco a algo que logre transmitir”
"Vamos a procurar que Carlos no se convierta en un objeto sin más, trabajaré para que evoque algo que vaya más de la materia. Ese sería el objetivo", asegura el escultor
Sergio Portela aceptó el encargo para realizar la escultura en honor al poeta Carlos Oroza. Colaborador en el emblemático conjunto “Nemo y sus buzos” en la playa de Cesantes y autor de “O Susurro”, situada en el exterior de O Verbum, atendió a Atlántico TV para hablar de su próximo proyecto y de su concepto de la escultura.
Ya se conoce la ubicación de la escultura de Carlos Oroza, en los jardines de As Avenidas. ¿Se maneja alguna fecha de presentación?
Sí, seguramente se va a inaugurar a finales de noviembre.
Cuando se dio a conocer su proyecto afirmó que sería un trabajo muy especial porque mantenía un vínculo personal con Carlos Oroza.
Fuimos amigos durante muchos años, tanto en Pontevedra como en Vigo. Nos unía la actividad artística y por la afinidad personal.
¿Ya tiene en mente cómo va a ser el diseño de la pieza escultórica?
Viene bastante definida por los requerimientos primero del propio espacio, y después por la asociación Évame Oroza. A través de su representante, Javier Romero, me dio unas pautas bastantes concretas como le gustaría que fuese la escultura, sobre todo que captase su manera tan representativa de andar. Me parece muy bien.
¿Podría convertirse en otra pieza emblemática como la del capitán Nemo en San Simón?
Sí, el Capitán Nadie, que está con sus hijos ahí junto a San Simón. Abordar un proyecto como ese sería complicado, ¿no? La idea de diseñar un conjunto escultórico en esa ubicación fue de Moncho Lastra. Y la verdad es que creo que fue un acierto enorme. Teníamos que trabajar con la marea y se proponía que el capitán siempre estuviera por encima del agua y los buzos estuvieran a veces al descubierto y otras veces bajo el mar. Fue una propuesta preciosa que me posibilitó actuar con la naturaleza.
Ejemplifica ese vínculo especial que tiene su escultura y con la naturaleza como la intervención de la “carballeira” de Lalín. ¿Cómo logra esa armonía?
Me encanta trabajar así. Por ejemplo, en As Avenidas, (donde irá la escultura de Oroza) compartirá espacio con un tilo que está entre un tilipífera y más allá, los falsos plátanos. Son árboles no centenarios, pero casi. Es una maravilla estar en este paseo marítimo. La verdad, a todas las instituciones que participan aquí, tanto al Puerto como a la Diputación y a la Xunta, quiero agradecerles personalmente esta elección, porque Carlos era un poeta extraordinario. Me encanta que sea este lugar para ubicar su pieza homenaje.
Esa influencia de la naturaleza no solamente se aprecia en la relación entre su obra y la ubicación, sino también en su propia iconogafía. Hace tres años se pudo apreciar en su exposición “El impulso de Eros”, en 2023 en el Mar de Vigo.
Es tremendamente difícil pasar de lo que es de hacer un muñeco a hacer algo que dé la sensación de que puede transmitir una información veraz del sujeto que represento. Es muy difícil y lo intento una y otra vez. Vamos a procurar que Carlos no se convierta en un objeto sin más, trabajaré para que evoque algo que vaya más de la materia. Ese sería el objetivo.
¿Y esa filosofía de equilibrio entre la pieza y lo que le rodea se puede aplicar a la relación de la escultura con respecto a la arquitectura?
Cada arte tiene su fórmula. Yo tuve ese arte en casa (sus padres son los arquitectos Cesar Portela y Pascuala Campos de Michelena). En realidad, la arquitectura es un arte, pero también es una ciencia y yo tuve la suerte de conocer esta condición. Sí, claro existe esa relación.
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