“La Semana Santa es, sobre todo, para entrar en los templos”
Semana Santa
Monseñor Fernando García Cadiñanos abrió ayer la Pascua con un pregón, concebido como “profesión de fe”
“Vigo, sabédelo, é a cidade da Luz, que a Luz e a esperanza da Resurrección ilumine os noso camiños e énchenos de paz e alegría”. En gallego y en alusión a la denominación que se ganó la ciudad con la decoración navideña, cerró el obispo de Mondoñedo-Ferrol, Fernando García Cadiñanos, el pregón de la Semana Santa.
“Un pregón es un género complejo y difícil, que tiene una particularidad muy especial porque ha de armonizar el saber y la elocuencia, el conocimiento del que se pregona con la palabra hermosa y bien escogida, intentando tejer las bellas imágenes que inspiren los sueños, eleven el ánimo y provoquen desear lo que se pregona. No es un sermón, tampoco es una clase. No es una conferencia donde se trata de enseñar y comunicar algo, sino que es fundamentalmente una invitación y una provocación a vivir, a gozar, contemplar y agradecer aquello que nos disponemos a celebrar”. Así, tomó la palabra, tras tomar el relevo de monseñor Valín, con la basílica Concatedral llena, con la presencia en primera fial del delegado episcopal de la Semana Santa, Carlos Borras; el obispo emérito, Luis Quintero; el párroco José Vidal y el concejal Ángel Rivas en representación del gobierno local.
En su intervención hizo repaso a los distintos tipos de espiritualidad que acompaña a la Semana Santa, desde un discurso que “sirve para escuchar a alguien hablar de su propia fe. Sirve, en definitiva, para poder entonar y cantar de nueve y en público con las palabras del salmista: 'Las misericordias del Señor, cada día cantaré”.
Explicó que “la Semana Santa es, sobre todo, para entrar en los templos. Allí, la comunidad cristiana actualiza el Paso del Señor junto a nosotros”, aunque más adelante añadió que “también es para vivirla fuera”, ya que “la misma sorpresa que se abre a la sabiduría y a la experiencia es la que invito a tener también en la calle, cuando se goce del espectáculo espiritual y pedagógico”.
Con todo alertó, “no nos quedemos en los trajes, no nos fijemos solo en los ropajes, cuidemos especialmente el alma y velemos también porque haya un sujeto capaz de expresarla de forma elocuente y atrayente”.
Puntualizó que “si el alma es la fe y la experiencia, el cuerpo es la comunidad cristiana y especialmente sus cofradías”.
“Pobreza que está en la base de la violencia”
En el pregón, García Cadiñanos hizo una reflexión sobre la situación global del mundo: “Una pobreza está en la base de violencia y de las guerras de nuestro mundo, de las situaciones de sufrimiento de tantos migrantes que huyen de sus países y no reciben la necesaria acogida, de los conflictos que tanto nos preocupan. Nuestra desesperanza ante la gravedad de los problemas y de los retos la debemos afrontar como comunidad”.
Puso la esperanza como “esa virtud que tanto necesitamos hoy y que en nuestro viaje, queremos encontrarnos”. Indicó del mismo modo, la universalidad de la Semana Santa: “Hay una tensión latente que hoy se presenta en tantas cuestiones de nuestra época y que producen tantas fricciones. Me refiero a la tensión entre el todo y la parte, entre lo común y la singularidad, en definitiva, entre la globalización y el localismo tan invocado. Sí, la Semana Santa es conocido por todos porque es para todos”.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Lo último