Sara Barquinero: “Para defender la universidad pública, primero hay que criticarla”
"Me resultaba interesante abordar en la novela la cuestión de clase", asegura la escritora
Sara Barquinero visitó Vigo con su nueva novela “La chica más lista que conozco”, ambientada en la facultad de Filosofía. Una propuesta literaria donde reflexiona sobre las relaciones humanas y la ambición, temas de los que habló para Atlántico.
Regresa a la universidad desde el punto de vista del estudiante. ¿Quedaba alguna deuda que saldar?
Había dos cosas por las que me apetecía escribir una historia universitaria: una para hablar de los tejemanejes e intereses que se mueven en la facultad, ya que no es un tiempo tan idílico como lo presentan. Y por otra parte, también quería denunciar la idea del joven profesor que se aprovecha de la alumna. Con todo, mi personaje, Alicia, no es una víctima pasiva.
En sus protagonistas hay luces y sombras, inteligencia y conocimiento, pero también crueldad y egoísmo.
Mis universitarios, lejos de sus familias, están buscando esa persona en la que se pueden convertir. Son jóvenes, sensibles y laxos ante los abusos. Aceptan lo que les plantean ante la posiblidad de encontrar quiénes son, algunos bajo la sospecha de no pertenecer totalmente al mundo en el que quieren entrar.
¿Y cuál es el papel de la familia?
Me resultaba interesante abordar en la novela la cuestión de clase. Los que no proceden de una situación privilegiada están más dispuestos a pasar por alto situaciones como las de un jefe abusivo. Es la propia familia la que les recomiendan a los chicos aguantar para lograr una mejora social.
Está escrita en distintas entregas a modo de tratado filosófico.
Quería retratar los cuatro años del grado, estructurados en una parodia a la literatura filosófica muy formal, dividida por contenidos.
Como los protagonistas, usted también fue estudiante de Filosofía. ¿La novela tiene algún toque autobiográfico?
Muchas cosas de las que cuento sucedieron realmente, pero el orden y los personajes son ficticios. Hay escándalos reales o vivencias en redes que sucedieron así.
Con toda esa lucha de poder, ¿tiene futuro la universidad pública?
No lo sé. Creo que para protegerla no hay que pasar por alto las cosas malas que pasan allí, negarlas no soluciona nada. Creo que para defender realmente a la universidad pública, primero hay que criticarla y desmantelarla, acabar con los abusos.
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