Santiago Díaz: “Me gusta que me regañen por no haber podido dejar de leer y estar muertas de sueño al día siguiente”
El escritor y guionista presentó en la Feria del Libro de Vigo "El amo", la segunda entrega de la saga protagonizada por el policía gitano Jotadé, en la que combina thriller, humor y crítica social
Santiago Díaz (Madrid, 1971) fue uno de los novelistas más demandados de la Feira do Libro de Vigo. Combina dos profesiones con títulos como “Talión”, la saga “Indira Ramos” o su actual propuesta “Jotadé” como escritor, y “Compañeros”, “Hermanas”, “Aquí no hay quien viva” o “Voces” como guionista. Sorprendió al gremio literario y al público al desvelarse en 2021 por el Premio Planeta que estaba detrás de Carmen Mola, junto a Agustín Martínez e Antonio Santos Mercero. Pasó por AtlánticoTV para hablar con su última novela “Mi amo”.
Esta es una propuesta ten intensa como las anteriores.
Sí, “El amo” es la segunda entrega de “Jotadé”, que es la primera protagonizada por ese policía gitano tan especial y sigue en la misma línea de sorpresas, giros, acción y enganche. Me gusta que la gente se tire muchas horas leyendo.
En esta ocasión se ve a un Jotadé más humano.
Me apetecía mostrar un poco esa faceta humana de Jotadé, que no solo sea el que se mete en los tiroteos, detiene a los malos y los persigue, el valiente. Quería mostrar sus inseguridades como hombre. Lola y él quieren tener un hijo y según los médicos tiene unos espermatozoides vagos, desganados como los llama él. Es algo más cotidiano, algo que sucede y que le da inseguridad al personaje, le aporta humanidad.
Contrasta con el ritmo trepidante de la historia, muy cinematográfica.
Efectivamente, tiene esos toques humanos, cómicos de Jotadé que nos hace reír, pero también una trama durísima, la de perseguir a un asesino que secuestra a chicas, que las deja embarazadas y después las mata. Creo que para poder sostener una trama tan dura y oscura, hace falta un poquito de humor que nos haga relajarnos o irnos a lugares un poquito con más luz. Pienso que esta novela lo combina muy bien.
Y en medio de la ficción hace hueco para la crítica social.
Totalmente. Siempre lo digo y lo repito hasta la saciedad: el objetivo principal de mis novelas es que la gente se lo pase bien, que se acueste con el libro para leer 15 minutos y que se convierta en dos horas. Me gusta que me regañen por no haber podido dejar de leer la novela y estar muertas de sueño al día siguiente en el trabajo. Eso es que se lo han pasado bien. Y mi objetivo es que cuando cierren el libro quieran leer más de este escritor, porque han disfrutado y han pasado por diferentes sensaciones y sentimientos. Pero este tipo de novelas también te permiten en ocasiones hacer un poquito de denuncia social en cuanto a asesinatos y a tráfico de drogas. Son cosas que están más cerca de lo que creemos y esto sirve para poner en ese foco. Y también sobre las administraciones y los que ostentan el poder que no pueden hacer lo que les da la gana.
Aborda un tema muy serio como es la tutela de menores y su gestión.
Es a través de un personaje, Lucía Navarro, que está trabajando en un centro de menores, dejémoslo así para no contar demasiado. Ahí se relatan no sólo los problemas que pueden tener los menores que están en ese tipo de centros, su pasado, sino también la burocracia que hay en torno a eso, lo difícil que es salir o rehacer sus vidas, la de los familiares. Este tipo de tramas permite contar cómo son las cosas.
¿Dónde está la magia para conseguir que las tramas acaben relacionadas?
Vengo del mundo de la tele y trabajo las tramas previo a la escritura. No soy de los que tienen una idea, me sientan y me pongo a escribir a ver qué sale. Yo hago primero una labor de trabajar las tramas de manera individual, pensar dónde pueden confluir en un momento dado, desarrollarlas así para que después, cuando las ponga en mi pizarra, se haga un mosaico aquí con los diferentes colores en los que escribo las tramas y tenga un equilibrio. Es pesado porque es un encaje de bolillos, me ayuda mucho al escribir.
¿Es una inspiración trabajada?
La inspiración muchas veces la encuentro de ideas que surgen leyendo o viendo series, cosas que te llaman la atención o ideas que se te ocurren, pero la vida real desde luego que inspira. Muchas veces cuando necesito encontrar una premisa, recurro a las hemerotecas de los periódicos. Meterse en cualquier hemeroteca, en cualquier año y buscar sucesos, es encontrar cosas que ponen el pelo de punta; muchas las descarto porque nadie las creería si lo escribo como ficción. Cuando encuentro esa premisa ya tengo con que trabajar el desarrollo de los personajes, la historia que quiero contar. Es un impulso inicial, la vida real es la que mejor inspira.
Y otra vez un final abierto. ¿Habrá tercera entrega de Jotadé?
Son finales cerrados en cuanto a la trama policial, pero sí que es verdad que en cuanto a los personajes, a sus historias personales, sí que se deja un poco abierto de cosas que pueden suceder y a mí me encanta anunciar lo que viene, que es lo que estoy.
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