San Bartolomé venció a los miedos

Los fieles subieron hasta la ermita del Monte Alba para disfrutar de la romería y que el santo obrara su milagro

El Monte Alba reúne a cientos de personas en Vigo en la celebración de San Bartolomé

El Monte Alba acogió ayer a muchos devotos que subieron hasta la ermita para disfrutar de la romería de San Bartolomé, el santo milagrero que quita los miedos. Esta es una de las romerías más especiales de Vigo y de la parroquia de Valladares, porque los fieles acuden para que el santo expulse los miedos de sus cuerpos a través de una serie de golpes en la cabeza.

De esta forma, la capilla de Nuestra Señora del Alba se convirtió un año más en el lugar de encuentro entre fieles que, por promesa o costumbre, deciden reunirse para honrar a San Bartolomé. “Yo vine un par de veces ofrecido por mis padres, pero siempre que puedo vengo a la romería porque es algo que me gusta y que me queda cerca de casa” explicaba Javi, vecino de Valadares, asistente habitual que acudió a esta cita acompañado de su familia.

Cientos de personas se concentraron en el atrio de la ermita para escuchar desde afuera la misa del mediodía, previa a la procesión de San Bartolomé. Una vez finalizó, las figuras de Nuestra Señora del Alba y San Bartolomé salieron en procesión para rodear todo el atrio de la ermita, mientras los fieles hacían un pasillo para observar las imágenes. Cuando ambos regresaron al templo, el cura dio la señal para iniciar el ritual para expulsar el miedo del cuerpo: tres golpes en la frente con la imagen de San Bartolomé.

Además, la mañana contó con dos grupos para amenizar la jornada festiva en el Monte Alba: la charanga Charamujas y el grupo de gaitas No Colo do Vento. “La subida con el santo es bastante dura, tiene mucha pendiente, pero se hace. Además, la gente es muy agradecida conque haya música durante las paradas, así que es un día en que el todo va muy bien”, explicaba Sabino, miembro de la charanga Charamujas.

“Hay que honrar a la organización y a su presidenta porque la romería está muy bien organizada y nunca vi tanta gente como hoy. El atrio de la ermita está lleno de gente que está contenta y subió a pie, como corresponde. Es la mejor fiesta que recuerdo en 18 años en el Monte Alba” afirmaba el alcalde de Vigo, Abel Caballero, que también acudió a esta cita.

Otro de los eventos más característico de esta celebración son sus pujas de animales. Una vez finalizó la misa del mediodía, los miembros de la comisión de fiestas iniciaron las pujas, que contaron con gallinas, gallos, kikas y conejos. Algunos de los animales, los gallos de mayor envergadura y de colores más peculiares alcanzaron los 40 euros, aunque la mayoría de las aves se quedaron en torno a los 30 euros.

“Los días previos la gente nos comenta que quiere dar animales para las pujas. Desde primera hora de la mañana nos han traído gallos o conejos de todas partes. Con lo que se recauda se destina a la fiesta y a la iglesia”, detallaba Nieves Lorenzo, presidenta de la comisión de fiestas de la Romería del Alba. Lorenzo aseguró que “la fiesta va en aumento cada año”, ya que el día 15 “también hubo mucha gente” y, en la cita de ayer, la presencia se notaba más “gracias a las pujas”. Al preguntarle sobre si “los croques” de San Bartolomé eran efectivos afirmó que “sí” por su larga tradición, algo que no existiría si no funcionara.

Muchos de los fieles coinciden con la presidenta de la comisión de fiestas. “La familia lleva viniendo desde el año 1937 y el ejemplo de que funciona es esta pequeña”, afirmaba Thais Cabaleiro, de Nigrán, señalando a su hija pequeña, de tres años. “Esta es su cuarta romería de San Bartolomé, la primera fue con cinco meses, y realmente no le tiene miedo a nada. Es como un huracán”, comentaba.

Javi, de Valadares, coincide. “Vine ofrecido de pequeño con mis padres y me ayudó porque le tenía miedo a los perros. No me llevo bien con los animales, pero los perros me imponían mucho respeto. Ahora lo llevo mejor”, sentenciaba. De la misma forma, San Bartolomé ayudó a Maribel con su miedo a estar sola en casa. “En el año 2011 vine porque me separé y le pedí que me quitara el miedo a quedarme sola en casa. Funcionó”, confirmaba.

Esta fue la segunda de las tres citas que los romeros del Monte Alba tienen cada año. La primera celebración fue el 15 de agosto, con la subida a la ermita de la Virgen del Alba desde la iglesia. Ayer fue el turno de San Bartolomé y el próximo 8 de septiembre será el momento en el que ambas figuras regresen a la iglesia parroquial, cerrando así el ciclo de fiestas en el monte.

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