Saldaña se jubila: Dos décadas de comercio tradicional vigués

Juan Saldaña abrió su tienda a principios de los 2000 en Serafín Avendaño: “Venía gente de Travesas y hasta de Cangas a comprar buen calzado para sus niños”

Saldaña bajará la persiana tras el verano. Cientos de niños y niñas se probaron zapatos en sus sillas de colores.
Saldaña bajará la persiana tras el verano. Cientos de niños y niñas se probaron zapatos en sus sillas de colores. | J.V. Landín

Hace 23 años abría en Serafín Avendaño una tienda especializada en calzado infantil. En todo Vigo eran una veintena de establecimientos y hoy sólo quedan dos o tres. Ahora, Juan Saldaña se jubila sin melancolía, al contrario, con la ilusión de tener tiempo.

Recuerda aquellos inicios de la década de los 2000 como una etapa en la que había un nicho de mercado en el calzado infantil y mucha gente pasaba por Serafín Avendaño. “Había más flujo de gente por esta calle, que estaba en evolución, porque había una gran finca todavía sin edificar”. También las familias han cambiado: “Entonces las parejas tenían dos o más hijos, era raro la que tenía solo uno, así que había mucha clientela”, explica.

En una época con un incipiente comercio electrónico, Calzados Saldaña se convirtió en una referencia de zapato infantil de calidad y hecho en España. “Venía gente de Travesas y hasta de Cangas”, precisa, y “el zapato clásico era lo que más se vendía y hoy ya es residual”, añade. “Las nuevas generaciones compran por internet”, constata.

Durante estas dos décadas, Saldaña ha podido vivir de su negocio, pero el comercio electrónico ha cambiado rotundamente el panorama. “En todo Vigo quedan un par de comercios de calzado infantil”, asegura haciendo recuento de todos los que había cuando él abrió su tienda, una referencia en el barrio con varios colegios próximos y muchos niños a los que calzar.

“Los fabricantes de calzado ya preveían que iban a quedar un 30% de las tiendas físicas y no se equivocaron”, relata.

La nueva realidad del comercio está afectando también a los delegados comerciales. Saldaña explica que “a los delegados ya no les compensa el viaje, pagar el hotel y los gastos de desplazamiento. Se ven obligados a visitar dos provincias en un día”.

Las cargas

Para el pequeño comercio, los gastos de explotación son una carga importante, “hay que pagar el alquiler, la luz, el autónomo” y aunque cree que la situación de los trabajadores por cuenta propia ha mejorado, lamenta que en el caso de la prestación por cese de actividad, lo que se conoce como paro de autónomo, sea tan difícil, en un contexto donde la facturación del pequeño comercio se ha resentido.

Saldaña cumplirá en unos meses la edad de jubilación y bajará la persiana con el orgullo de haber contribuido a hacer un poco mejor la vida de cientos de familias y de niños y niñas que se sentaron en sus sillas de colores para probarse unos zapatos. Hasta después del verano estará liquidando.

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