reconquista 2026
Todo listo para la Reconquista de Vigo
Como ya es costumbre cada año, la Asociación de Promotores Inmobiliarios de Pontevedra (Aproin) entregó ayer los premios a los mejores edificios construidos o rehabilitados en el año 2024. En este caso, la ocasión fue más especial de lo habitual debido a que los galardones celebran su trigésima edición. Una edición en la que, como ya viene siendo habitual, las construcciones premiadas se ubicaron en Vigo y su área.
El salón de actos del Círculo de Empresarios, abarrotado en la tarde de ayer, acogió la entrega de premios en la que hubo una importante representación empresarial, pero también institucional al contar con la presencia del presidente de la Xunta, Alfonso Rueda; la conselleira de Vivenda, María Allegue; la concejala de Urbanismo, María José Caride; la delegada de la Xunta en Vigo, Ana Ortiz; el presidente de la Diputación, Luis López; o el presidente de la Autoridad Portuaria de Vigo, Carlos Botana.
Esta fue la primera gala de entrega celebrada tras la aprobación del PGOM y un tema sobrevoló la mayoría de las intervenciones, tanto de autoridades como de los premiados: el problema del precio de la vivienda en Vigo por la falta de suelo, entre otros factores, y la construcción de vivienda protegida.
El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, intervino al final de la entrega para felicitar a los premiados, poniéndolos como ejemplo de la calidad del sector de la construcción gallego, “que está por encima de la media”. Recogiendo el guante no sólo del presidente de Aproin, Javier Garrido, sino también de alguno de los promotores que recogieron sus galardones, se quiso referir al problema de la vivienda: “Es un problema fundamental, sin duda, y no hay más que salir a la calle para darse cuenta”. Por eso, aseguró, “es urgentísimo hacer vivienda de promoción pública”.
Rueda aprovechó la ocasión para recordar los esfuerzos que el Gobierno gallego está haciendo precisamente en ese campo, en el que se comprometió a construir 10.000 viviendas de promoción pública hasta 2025; y con 12 proyectos de interés autonómico (en Vigo, el Ofimático) donde espera, de mano de los promotores, a los que ofreció colaboración, llegar a 25.000.
La relación de premiados se conocía con anterioridad y a lo largo de la gala de entrega se hizo un pequeño repaso a los tres inmuebles galardonados: dos a las mejores rehabilitaciones (residencial y no residencial) y uno a la mejor construcción nueva (sólo residencial, quedando desierto el no residencial). El Faro Silleiro, en Baiona, se llevó el premio a la mejor rehabilitación no residencial, una obra que mantuvo la operatividad del faro y ‘vació’ los interiores aportando maquinaria más eficiente, lo que permitió dedicarlos a otros usos. La mejor rehabilitación residencial fue a parar a dos edificios de calle Nicaragua donde se recuperaron 22 viviendas de un inmueble de 1965. La mejor obra nueva residencial fue para una urbanización de 9 viviendas en Canido.
Al igual que la del presidente autonómico, la comparecencia del presidente de Aproin, Javier Garrido, estuvo muy marcada por el problema del precio de la vivienda. El representante de los promotores aprovechó la efeméride de los premios para retrotraerse 30 años en el tiempo: “En el 1996 un piso normal en Vigo costaba 13 millones de pesetas (78.000 euros aprox) y una persona con el salario medio tardaba en pagarlo unos 8 años. Ese mismo piso hoy en día se tarda hasta 15 años en pagar con el salario medio”.
Garrido también indicó que parte de la historia y del espíritu de los premios Aproin tiene un carácter reivindicativo: “Hemos sido machacones diciendo que la presión de la demanda era cada vez mayor y ahora la vivienda es una de las mayores preocupaciones”, señaló. Además, apuntó que para los promotores está siendo “difícil encajar los números para que la vivienda de promoción pública sea un negocio atractivo”.
El presidente del jurado de los premios Aproin, el exrector de la UVigo Luis Espada, mencionó lo destacado de llegar a 30 ediciones y aseguró que “el espíritu de los premios sigue siendo el mismo que hace 30 años aunque hayamos cambiado de metodología”, ya que antes se analizaban cada uno de los elementos arquitectónicos por separado y se sumaba su puntuación mientras que ahora se opta por valorar la obra en su conjunto.
“Reflexión y constancia constituyen las bases del éxito profesional”, indicó Espada en relación a los premiados, de los que destacó que “se esforzaron por trabajar más y mejor ofreciendo calidad en sus obras”.
Por su parte, la presidenta del Círculo de Empresarios, María Borrás, felicitó a los promotores por los 30 años de premios: “No se consigue por inercia, detrás hay un sector sólido y una asociación fuerte”, dijo refiriéndose a Aproin.
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