Rubín: 'El estilista nace y se hace'

El estilista internacional Jorge Rubín presentó en la Villa Termal las nuevas tendencias del sector ante más de 200 profesionales, con quienes celebra el décimo aniversario de su empresa, ICON

Jorge Rubín es un auténtico huracán, pura adrenalina, un showman al más puro estilo 'predicador' (preachernan), capaz de poner en pie a quienes le escuchan y le aplauden.

roma tébar. mOndariz balneario
Publicado: 21 feb 2012 - 08:00 Actualizado: 10 feb 2014 - 12:43
Jorge Rubín, hombre de negocios 'made in USA con acento gallego'.
Jorge Rubín, hombre de negocios 'made in USA con acento gallego'.

Contagia dinamismo. Es incansable, incapaz de estarse quieto ante una cámara mientras le hacen una entrevista. Pero este 'gurú' del estilismo que siempre va con un pie por delante para atrapar al futuro antes que nadie, es también un inteligente hombre de negocios, sin horario y poniendo mucha pasión en lo que hace. Se mueve entre fórmulas magistrales 'no productos', como él mismo matiza. Inculca a sus profesionales el concepto de convertir la empresa de peluquería, 'en marca'. Dedica semanas 'a entrenar' a su gente porque no quiere vendedores y porque 'hay que diferenciarse con otros conceptos y filosofías'.

'El estilista nace y luego se hace', contesta a preguntas de este diario. 'Es un artista, un diseñador capaz de captar la esencia de quien tiene ante sí para personalizar su trabajo y conquistar por el pelo'. Por eso su nuevo concepto es capatar 'fans' y no clientes, 'cada profesional es un valor añadido y el cliente se convierte en fan'.

Dice convencido de que para vencer a la crisis 'hace falta un GPS para resistir y conquistar al cliente (fan)', y que hay que variar las actitudes porque el nuevo consumidor gastará su dinero en aquellas cosas que considere importantes 'por eso el cuidado del cabello tiene que pasar a ser una de sus cuatro prioridades'.

El peluquero 'es un artista' y él, mezcla de puro y duro negocio y 'star system' va más allá del marketing convencional. Se 'come' el escenario y utiliza la voz como un arma con inflexiones que van desde el susurro de un 'I love you' a un grito de pura pasión que explota cuando la música del You and I de Lady Gaga sube a tope.

Solo, en el centro del escenario, vestido de negro, entre pantallas y focos, desarrolla su estrategia de mercado durante casi dos horas.

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