Rosa Pérez, nueva decana de Filología y Traducción: “Sólo en esta facultad enseñamos traducción al gallego, será una cuestión prioritaria”

Universidad

"Llevamos unos 15 años en los que tememos por nuestra supervivencia por la caída de natalidad y la proliferación de titulaciones"

Rosa Pérez, ayer en la Facultad de Filología y Traducción.
Rosa Pérez, ayer en la Facultad de Filología y Traducción. | Atlántico

Tras un proceso electoral fallido para relevar a José Montero Reguera al frente de la Facultad de Filología y Traducción, la hasta ahora directora del departamento de Lengua Española, Rosa Pérez Rodríguez, dio un paso al frente para asumir el Decanato y ayer fue refrendada por la junta de facultad con 50 votos a favor, 7 en contra, 8 en blanco y uno nulo. Será su segunda etapa como decana, cargo que ejerció entre 2009 y 2016.

¿Por qué decidió volver a presentarse al Decanato?

Me acababan de reelegir como directora de departamento y estaba contenta en ese puesto, pero el equipo saliente no encontraba sucesión. Se habían convocado elecciones y no se concretó una candidatura y alguien tenía que hacerlo. Hubo varias personas que se reunieron conmigo y me pidieron que lo considerase. Estuve sopesándolo y la verdad es que no lo pensé mucho, pensé en las cosas que había que hacer, si realmente quería pasar por eso y llegué a la conclusión de que sí. Tengo la voluntad de asumir lo que se nos viene encima. Cuando lo decidí, ya me puse rápidamente a buscar un equipo y ya nos preparamos.

¿Cómo planea reformar el grado de Traducción?

Tengo ideas; realmente hay un montón de posibilidades distintas y la comisión no está constituida. Estoy abierta a que los distintos miembros de la comisión se manifiesten, empiecen a aportar ideas y veamos por dónde podemos ir. A lo mejor, se podría partir de la última revisión que se hizo y no fue adelante.

¿Cómo abordarán el asunto de la IA?

Ahora mismo el mundo de la traducción está en un momento crítico con todo lo que eso implica. La principal razón es la IA. Mis compañeros de Traducción tienen una idea más clara de la que puedo tener yo de los ábmitos en los que la gente trabaja, dónde habría que hacer hincapié, cómo está el mercado, qué se hace en otras facultades… Es importante buscar y, sobre todo, escuchar mucho a nuestros compañeros de traducción que tienen que ser los protagonistas en este proceso porque conocen el mercado y saben dónde se están moviendo los traductores. Mi idea es estudiar la situación y escuchar mucho a nuestros colegas del departamento. Y, por supuesto, hay que pensar qué hacer con la IA. No va a desaparecer, entonces tenemos que pensar qué significa para nosotros y cómo se puede convertir en una herramienta. Aparte de esto, hay una cuestión un poco más concreta: somos la única facultad del mundo en la que se enseña traducción al gallego y eso para mí es una cuestión prioritaria.

Filología fue este año una de las pocas facultades con vacantes.

La captación es algo que nos viene persiguiendo durante los últimos años, pero con sus matices. En los últimos años el grado de Filología Aplicada Gallega y Española (FAGE) ha duplicado la matrícula, pasando de 14 a 29. No tenemos los 50 que nos piden desde la Xunta, por eso vamos a abrir el grado virtual. Lenguas Extranjeras se sostuvo y Traducción sí que bajó.

¿Temen que siga bajando?

No sabemos es si este es el punto al que vamos a llegar por la bajada de natalidad o realmente tenemos un mayor problema de captación. Con todo, Traducción y FAGE son de las titulaciones donde el alumnado escoge con más entusiasmo –refiriéndose a que una parte importante de los matriculados las escoge de primera opción–. Esto también me parece importante. Claro que necesitamos más alumnado, porque ya sabemos cómo funcionan las normas de la Xunta y si no alcanzamos una cantidad de alumnado, la amenaza del cierre cae sobre nosotros. Pero además de eso, creo que tiene cierto interés pensar eso. Que de estos 29 que se matricularon en FAGE, 27 la querían como su primera opción. Con Traducción vemos que pasa lo mismo: a pesar de que ha bajado la demanda, quieren hacerla. Tiene un significado en la calidad del alumnado que recibimos cada año.

Como coordinadora del grupo de Lengua Española de la PAU en Galicia, cada año alerta sobre el bajo nivel de comprensión lectora del alumnado ¿Cuánto preocupa en la Universidad?

Preocupa. Hablamos no sólo el profesorado que trabajamos en Humanidades, sino también otros campos. No se trata del nivel de competencias, sino del de la comprensión lectora. Es un hecho y lo están detectando en PISA. Nosotros lo detectamos en nuestras aulas. Hay un problema con la comprensión lectora y la capacidad de concentración, de prestar atención a lo que sea: lectura, vídeo, explicaciones… No quiero ser apocalíptica porque el mundo cambia constantemente. No sé si va a peor o no, pero que está cambiando está claro. Y por otra parte, también bajó mucho, más que la media, la comprensión lectora cuando los textos son de más de 400 palabras. Hay una gran falta de atención, a la hora de atender a textos y vídeos largos. No sé a dónde lleva esto y no todo el alumnado es así, pero sí que vemos cada vez más. No podemos decir que vienen peor preparados, pero eso concretamente sí.

¿Qué objetivos se marca a largo plazo?

En el largo plazo, lo que estaría bien es dejar, sobre todo, la facultad bien asentada en la sociedad y con una visibilidad clara. A veces tenemos la sensación de que la gente de Vigo no sabe que estamos ahí, que tenemos titulaciones de Filología y de Traducción; no sabe para qué sirve lo que estamos enseñando. Y no quiero decir que se haya hecho mal, es que es una tarea muy difícil y muy compleja. Este centro nuestro ha estado en todas las ferias, ha ido por institutos, ha recibido institutos y a pesar de todo da la sensación de que no es suficiente. Yo quiero dejar unos grados asentados y con alumnado suficiente sin tener la espada de Damocles de que nos van a cerrar encima. Llevamos unos 15 años, entre la caída de la natalidad y la proliferación de titulaciones, que tememos por nuestra supervivencia. Yo creo que las Humanidades son muy necesarias y aspiro a que esta idea se instale un poco más en la sociedad y tener una facultad tranquila para centrarnos en la enseñanza y no tanto en sobrevivir a los recortes.

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