'Rigoletto' brilló pese a la acústica

El Auditorio volvió a vestirse de largo para acoger la ópera más emblemática de Verdi, con el barítono vigués Luis Cansino como voz más sobresaliente y otra vez la concha acústica se echó en falta

Vigo tiene hambre de ópera y una vez más quedó patente ayer durante la representación de 'Rigoletto'. Una de las obras de referencia de Verdi llenó el auditorio, si bien la capacidad quedó mermada al retirar las primeras filas para ubicar a la orquesta. Fue una velada, donde no fallaron ni el público, ni la propuesta, pero sí lo hizo la instalación. La acústica sigue siendo la asignatura pendiente. Los problemas de difusión del sonido que la megafonía disimula, quedan patentes con la unión de una orquesta en directo y voces a pulmón.

ana baena. ViGO
Publicado: 05 nov 2012 - 07:00 Actualizado: 10 feb 2014 - 12:46
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Puntuales, las notas del compositor italiano comenzaron a sonar, llenando la sala e introduciendo al espectador en el ambiente de la obra. El interior del Auditorio presentaba un aspecto grandioso con los músicos en primer término y el aforo completo a media luz. Tras los primeros acordes, Rigoletto (el vigués Luis Cansino) salió a escena. Aún con el telón bajo, se vistió con su traje de bufón. Con una carcajada, abrió la cortina y dejó al descubierto una escena costumbrista de una corte italiana del siglo XIX. Desde el interior, le respondieron con otra risotada colectiva.

Más de una docena de figurantes, ataviados con trajes de época y un escenario con distintas alturas, al que solo le fallaba un fondo que pecaba de humilde, prometían una noche de ópera con mayúsculas. Entonces comenzaron a cantar. Mientras los instrumentos vencían las deficiencias técnicas, no fue así con la interpretación del primer personaje, el Duca. Representado por el tenor Ricardo Bernal, apenas se escuchaba un hilo de voz, al que tras unos minutos de adaptación auditiva se pudo intuir.

Las voces más agudas como la de la soprano Cristina Toledo consiguió una mejor difusión. El barítono Luis Cansino en el papel de Rigoletto convenció. Su voz alcanzó la platea y su dramatización acompañó la historia. Los coros, las coreografías y la atmósfera lograron hacer olvidar las carencias en acústica.

La compañía, Concerlírica, más bien modesta, cumplió y ofreció a los vigueses la posibilidad de disfrutar de una noche de ópera. Los entendidos se dieron el gusto de acudir a una función de 'Rigoletto' y los recién iniciados tuvieron la oportunidad de conocer la obra más compleja de Verdi con más de 110 artista implicados.

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