Ricardo Urias: “Se requiere un sistema socioeconómico y político nuevo, el actual está agotado”

 “La sociedad no está preparada para los cambios que vienen de la mano de los adelantos científicos y tecnológicos”, señala el ponente de Xornadas da Filosofía

Ricardo Urias, antes de las Xornadas de Filosofía.
Ricardo Urias, antes de las Xornadas de Filosofía. | Vicente Alonso

El último día de las Xornadas de Filosofía de Vigo contó con la participación de Ricardo Urias. Ingeniero industrial, astrofísico y astrónomo, disertó sobre el futuro que espera a la humanidad. Tal y como explicó previamente a Atlántico, considera que la sociedad no está preparada para los cambios que el avance tecnológico y de la IA van a provocar.

¿La sociedad es consciente de cómo puede ser su futuro?

No. Generalmente, somos bastantes malos haciendo predicciones sobre el futuro y lo más grave, es que estamos poco preparados para tomar decisiones, ya deberíamos ir pensando. Mi primera reflexión es que la sociedad no está preparada para los cambios que vienen de la mano de los adelantos científicos y tecnológicos. Normalmente, aportan tanto sufrimiento como felicidad. Los beneficios sociales que suelen dar estos avances no suelen venir de forma directa, antes generan momentos complicados y dolorosos. Con el tiempo acaban encajando y son positivos para la humanidad, aunque también pueden tener un uso negativo.

¿Qué es lo que se debe esperar de ese nuevo tiempo?

Las reglas de juego van a cambiar. Todo lo que valió hasta ahora, tal y como estaba planteado, ya no vale. En el ámbito socioeconómico, el capitalismo moderado con tintes socialistas que funcionó relativamente bien hasta mediados del siglo XX está agotado. Se requiere un sistema nuevo. A nivel político, la democracia representativa, el mejor sistema de gobierno que se logró, también está agotado. Hay que marcar las pautas para que evolucione a un sistema válido antes de caer bajo un poder dictatorial. También hay que buscar otras fórmulas en cambios como la educación a los menores. Estamos utilizando un método del siglo XIX con profesores del siglo XX. Es necesario un giro radical.

¿Hay que partir de cero en la creación de estos modelos o es válido un proceso de transición?

No lo sé. Puedo aventurar las preguntas que deben responder y las necesidades que tendrá que cubrir, pero no me atrevo a poder el dedo en la llaga y decir cómo hacerlo. La solución debe venir de un gobierno de consenso.

¿Serán más habituales los movimientos ciudadanos al estilo 15M?

Totalmente. La reacción del 15M y del contra 15M estarán al orden del día. Surgen como iniciativas contrasistema y son síntoma del agotamiento del propio sistema. Un cambio revolucionario suele ser lastimoso y traumático. Es más aconsejable una evolución consensuada por parte de la sociedad, con representación social y con el uso de la tecnología como herramienta. En estos momentos hay que ser creativos y reinventar las fórmulas para que sean positivas para todos. Al romper y empezar desde cero se corre un mayor riesgo ante los totalitarismos.

¿Son los extremismos más rápidos a la hora de activarse en esta crisis?

Desde luego. Tanto de derechas como de izquierdas, los extremismos son movimientos antisistema, muy fácilmente asumibles por parte de la población, por lo que sus posibilidades de éxitos son mayores. Se aprovechan de la situación.

Y en estos momentos de hiperconectabilidad, ¿qué peso tiene la desinformación?

Efectivamente, la veracidad de la información está en manos de muy pocos. En los regímenes dictatoriales siempre estuvo controlada, mientras en los países con alternancia de gobierno había cierta seguridad en la veracidad de la información. Pero ahora cualquier persona tiene facilidad de transmitir un bulo a gente deseosa de creerlo. Es necesario crear un método desde la sociedad que descarte las noticias falsas. La desinformación actual es muy peligrosa.

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