Revolución en las rederas del Berbés

El grupo de mujeres que cosen aparejos del cerco en el puerto pesquero vigués se mudará a un edificio renovado, cuyas obras comienzan este lunes. “Nos merecemos como mínimo eso”

El grupo de mujeres que cose aparejos de cerco en el puerto pesquero vigués se mudará a un edificio renovado.
El grupo de mujeres que cose aparejos de cerco en el puerto pesquero vigués se mudará a un edificio renovado. | Vicente Alonso

Son 19 y todas- ayer, hoy y probablemente mañana- mujeres. Algunas se jubilan ahora, pero hay buenas noticias: llega el relevo. Y también la construcción del nuevo local, que supondrá una mejora sustancial de sus condiciones laborales. Y mucho más. Lo cuenta Pili, de Cangas, que capitanea uno de los grupos que se ocupan de remendar las redes de los barcos del cerco del Berbés. “Somos 19 mujeres. Hombres nunca ha habido”, pero solo por una razón, precisa: “Somos todas rederas de cerco, se nos da mejor a nosotras y a los hombres normalmente no les gusta venir, no es como la red de arrastre, que es de mayor tamaño y ahí sí van", señala.

Las rederas están al inicio de una revolución al abandonar su actual sede, un barracón de dos plantas que hace años que necesita renovación. El nuevo puesto, que tendrá comodidades de las que no han gozado hasta ahora, lo construirá la Autoridad Portuaria. Fue adjudicado por 707.178 euros a la unión temporal de empresas (UTE) Arines Obras y Proyectos SL, Success Infraestructuras y Servicios SA y Obras y Viales de Galicia, SL y las obras se inician este lunes, con un plazo de ejecución de 8 meses. “Vamos a tener un sitio exclusivo para cambiarnos y para nuestras cosas, y una zona para poder echar las redes y un tinglado fuera para protegernos de la lluvia y el viento, ahora estamos al aire libre, aunque hay un alerón. Es un avance muy importante, lo mejor que podría hacer, se lo dije a Carlos Botana”, el presidente del Puerto, cuenta Pili, tajante. “Nos merecemos como mínimo eso”. La mayoría de las rederas son del Morrazo, menos dos de Panxón. De Vigo, ninguna, nunca hubo. La explicación, aseguran ellas, está en los armadores del Berbés, que eran todos hombres.

Entre las mujeres hay jubilaciones inmediatas, pero esperan nuevas manos. “Vamos a hacer cursos, nuestras rederas tienen formación para dar clase a las chicas interesadas”, señala. Reconoce que no va a ser fácil captar juventud. “Estamos en esa problemática, somos autónomas del régimen especial del mar, y la gente joven quiere un sueldo estable, hay años buenos y otros meses que no tienes trabajo, depende de lo que venga del mar, de las roturas para arreglar los aparejos. Queremos un acuerdo con la Xunta y los armadores para tener un cupo de horas, así se animaría mucha más gente, teniendo horas claras, si no, difícil”.

Es un trabajo muy anclado a familias. En el caso de Pili es la cuarta generación y llega la quinta. “Mis hijas también hacen el curso, tienen sus estudios, pero hay que buscar alternativas y aquí se necesitan relevo". Advierte de que no llega con hacer el curso: "Hay que saber si les gusta venir aquí y estar en el muelle. Esto es como estudiar para ser abogado y luego si vales o no. Nuestro trabajo es muy singular, una vez de una forma y otra de otra, según viene del mar, porque una red del cerco tiene diferentes partes y echamos ocho horas".

A Portugal y el Cantábrico

La asociación de rederas es de Cangas, pero trabajan a diario en el Berbés y en ocasiones en otros puertos. “También en Portugal, en Viana do Castelo, nos vienen a buscar y vamos, cuando rompen las mallas. Los portugueses empiezan a faenar más tarde, en abril, hasta diciembre”. Y señala que siempre hay trabajo, porque si hay 20 barcos en O Berbés, “malo será que uno no rompa”. Otras veces la flota va al bocarte y se desplazan al Cantábrico. “Nuestro puerto base es Cangas, luego Vigo nos viene muy bien porque trabajamos mucho, somos dos grupos, pero al final depende de los armadores”, zanja.

La actuación contempla generar un lugar de almacenamiento de las redes de los barcos de bajura unificando las distintas zonas de depósito en las que se encuentran actualmente y un espacio anexo para la reparación protegido de las inclemencias y con unos servicios adicionales de vestuario y aseos. Tras la reforma, se diferenciarán dos ámbitos: una zona de almacén de redes y la nave de rederas. La nave almacén de redes tendrá una sola planta de dos alturas con una superficie útil de 374,08 m2, mientras que el local de las rederas se dispone en dos pisos.

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