El retablo barroco de Candeán, a salvo de las termitas
Tras casi un año de restauración, el conjunto del siglo XVIII cambió el dorado por una policromía original de su época
Las termitas atacaron una de las joyas patrimoniales de Candeán, el retablo barroco de San Cristóbal y una restauración, llevada a cabo con la colaboración del Concello y la Diócesis, logró frenarlas. Mañana se presentará el conjunto ya colocado nuevamente en el ábside, tras casi un año de restauración en el taller.
Luce ya saneado, aunque lo que más llama la atención es la recuperación de la policromía original. Del dorado predominante se pasó a colores más planos, con la presencia de rojos, azules y amarillos con plata y pan de oro de calidad. Antes de la intervención, el acabado se encontraba oscurecido por la oxidación de los barnices, la acumulación de polvo superficial, el depósito de restos biológicos, así como el desgaste de las zonas inferiores del retablo.
Los restauradores eliminaron las distintas capas de pinturas realizadas posteriormente, se calcula que la primera haya tenido lugar aproximadamente en 1940, y la última hace una década. El primer paso fue nivelar la capa de estuco, se reintegró el color con acuarelas y pigmentos, utilizando la técnica del rigattino que dio unidad al conjunto. En las zonas de dorado se usaron polvos de micas.
Completaron los trabajos la sustitución de los fondos de hornacinas y la madera de pino, afectada por carcoma, por acabados en castaño.
Tal y como recoge el informe técnica, la acción de los insectos afectaron la estructura interna de la madera, debilitada por el alto grado de humedad y la falta de ventilación. Para solucionarlo se procedió al tratamiento del soporte con la aplicación de un producto específico que actúe sobre los daños anteriores y evite otros. Tras el saneamiento se aplicó una resina para dar consistencia a la madera.
Además, se colocó una tela aislante entre el retablo y la pared para evitar la transmisión de humedades, que se sujetó con anclajes de acero inoxidable.
Por otra parte, el conjunto no fue construido originalmente para este templo, por lo que fue necesario ampliar varias zonas en su estructura para adaptarlo al muro en el presbiterio. Esta ampliación es más patente en el cuerpo superior, donde le dieron más altura y anchura. Esos añadidos fueron realizados con madera de mala calidad que fue también sustituida por castaño.
La estructura consta de tres cuerpos con hornacinas enmarcadas con elementos florales que albergan imágenes posteriores. En la central, bajo la talla del Cristo en la cruz, se encuentra el patrón, San Cristóbal. Lo acompañan el Padre Eterno con mantos reales y mitra en la parte superior.
Esta intervención forma parte del convenio marco entre el Concello y la Diócesis, firmado en marzo de 2024, para el mantenimiento, la conservación, la restauración, la difusión y la divulgación del patrimonio cultural.
A este acuerdo también corresponde la realización del Cristo de A Guía. La escultura construida en la Escuela de Canteros de la Diputación de Pontevedra. Con ello se culminó el proyecto arquitectónico de referencia de Gómez Román. La capilla data de 1951 y quedó inconclusa porque la imagen del Cristo nunca se colocó. La edificación estaba coronada por una torre, que acaba en plano y donde se situó la imagen del Sagrado Corazón que faltaba. La actuación se mantuvo fiel a los planos del proyecto original.
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