La resurrección de los juegos de mesa

Una afición “heredada” de la pandemia que se consolida en tiendas y centros de Vigo. La pasión de echar una partida entre amigos se expande de nuevo entre los jóvenes

Aficionados a las cartas y juegos de mesa en general en el centro Only Cards.
Aficionados a las cartas y juegos de mesa en general en el centro Only Cards. | Jorge Santomé

Entre las ofertas de ocio de la ciudad existe una poco recurrente: disfrutar de un juego de mesa. Sentarse con un grupo de amigos y desarrollar una estrategia para ganar al adversario. Fuera de ello se encuentran las apuestas con dinero, allí solo se juega por orgullo. Varios son los locales que, además de vender juegos y accesorios, también cuentan con una sala donde poder reunirse con amigos o conocidos y pasar las horas delante de una partida de cartas o de un tablero. Las posibilidades pueden ser infinitas. 

Cada establecimiento tiene su especialización, para no pisarse la clientela. En Only Cards, como su nombre indica, la mayoría de los juegos se basan en juegos de cartas coleccionables, también denominados TCG. “One Piece, Digimon, Pokemon, Magic… Los juegos están ahora surfeando una ola muy importante, con todavía mucha gente jugando”, apuntó Rodrigo del Campo, gerente junto con su mujer Nuria Luque. Aseguró que el confinamiento de la pandemia abrió a los vigueses la posibilidad de conocer más juegos de este estilo, disfrutarlos y “tener un gran impulso con la desescalada que aún se sigue notando ahora”. 

No obstante, el perfil del jugador ha pasado del “profesional”, más centrado en torneos, al ocasional, más consumidor y que genera más ventas pero sin destinar tanto tiempo al juego. Eso les obligó a hacer pequeños cambios en su negocio: “Antes la gente se reunía más, pero el ocio ahora es mayor y ya no se ve eso de quedarse toda la noche jugando como se hacía antes”. Los asistentes cuentan en su espacio en Rúa Colombia, con una sala con mesas para jugar y cafés e infusiones para que los clientes se sientan a gusto. “Muchos vienen y ya abren aquí sus sobres recién comprados. Algunos vienen a pasar el rato, encuentran a gente y se quedan a echar un par de partidas”, señaló Del Campo. La camaradería, en este caso, es importante: “Se crean comunidades y muchísimas interacciones en base al juego. Alguna vez tienen venido grupos de amigos, se mezclan y acaban jugando los unos con los otros”. 

En ocasiones, y al ser tienda oficial de varios juegos, organizan torneos clasificatorios que atraen no solo a jugadores de la comunidad, sino también de otras partes de España y de Portugal. “Hace poco organizamos un torneo de Magic y apareció un jugador que venía de Irlanda. Con los juegos de cartas se puede viajar mucho”, señaló.

El centro de ocio Cheyenne cuenta con más de 1.800 juegos para disfrutar en sus estanterías.
El centro de ocio Cheyenne cuenta con más de 1.800 juegos para disfrutar en sus estanterías. | Jorge Santomé

Otros lugares no ejercen de tiendas ni de asociaciones, sino que emergen como centros de ocio donde reunirse. Uno de ellos es Cheyenne Juegos. Ubicados en Rúa A Paz, cobran una tarifa de entre 5 a 7 euros por persona y día pero, a cambio, da la posibilidad de probar los más de 1.800 juegos allí presentes. “Mi labor es explicar el funcionamiento de todos, aunque ya tengo 59 años y algunos no los recuerdo. Igual voy a tener que deshacerme de alguno”, indicó su dueño, José Ramón Vilas, entre risas. Su clientela, algo más esporádica que la de Only Cards, cambió en sus más de 20 años abiertos: “Quisimos abrirlo más a la gente. Que se conozca y tener menos público asiduo y más jugadores que vengan de vez en cuando”. A cambio, además de la gran cantidad de juegos, el local cuenta con un espacio para comer e, incluso, “Muchos piden comida a domicilio y se quedan jugando hasta las dos de la mañana”. La devoción por los juegos, sin embargo, ha bajado ligeramente y la dificultad actual para mantener la atención de los jóvenes hace que “ya no se queden tan tarde como antes ni se juegue tan seguido”. 

El negocio pasó por varias fases: desde su creación en la Avenida Portanet como Versus, a un local en la calle Torrecedeira para, ahora, contar con 6 mesas y un espacio para unas 20-25 personas que, en ocasiones, se queda pequeño. “A veces se pueden reunir unos 40-50 personas y es un jaleo. Mi mujer y yo no damos a basto. Pero es gratificante”. No albergan torneos como Only Cards, pero una vez al mes realizan una competición de trivial donde las inscripciones para 50 jugadores “se llenan en menos de un día. Le copiamos la idea al Templo cuando cerró y considero que es una muy buena alternativa de ocio”. El mencionado Templo, ahora de nuevo abierto, ha vuelto a retomar también los viernes el juego del Trivial. Doble ración. 

La viabilidad del centro de ocio es suficiente como para mantener a un empleado, según Vilas, pero seguirá manteniendo el espacio para albergar a las muchas comunidades de jugadores que se reúnen, sobre todo los fines de semana, para descubrir un nuevo juego de mesa: “El boca a boca funcionó muy bien, pero ahora ya con 59 años nos cuesta un poco más seguir el ritmo que llevábamos antes”. 

Otros negocios para amantes de los juegos de mesa son el Customeeple, con un llamativo escaparate en Torrecedeira; Mazinger, en Vía Norte, con mucho espacio para dedicarle a las partidas. Pese a ser un ocio destinado fundamentalmente a los jóvenes, no pasa de moda entre los más veteranos.

Contenido patrocinado

stats