Vigueses Distinguidos
Waldo Otero: “El club pasó muchas vicisitudes y siempre ha salido adelante”
Mercadillo y ambiente de terraza calentaron el ambiente de “Verbenas de Caridad”. La segunda entrega del ciclo organizado por La Clásica se dedicó a la música que sonaba en los cafés vigueses en las décadas de los 20 a los 40, los llamados años locos. Bajo el nombre de “Rumbantela”, el cuarteto de saxofones Kritis hizo una revisión de los géneros que hicieron bailar a la generación de la primera mitad del siglo XX.
Como en la primera entrega de las verbenas, se completó el aforo ante la peculiaridad de la localización, el claustro barroco del convento de San Francisco, normalmente cerrado al acceso de visitantes.
Sonaron desde piezas originales, grandes éxitos del momento y joyas preservadas en un archivo personal, la memoria de la banda de música de Sande (Ourense), una ventana directa desde el rural que transportó a los asistentes al pasado más inmediato y conectando con las costumbres y formas de vida de hace un siglo.
“Esta proposta é algo diferente, seguimos co concepto de festa cos arranxos que facían dos éxitos do momento para eventos ou para tocar nos cafés. Interésame amosar unha época na que sen músicos non había música a través das partituras que se custodian nos arquivos das bandas”, afirmó Manuel Martínez, el director artístico de la orquesta y responsable de la programación.
Habrá una última propuesta, el próximo miércoles 16, con la actuación de la orquestina, que seguirá con el repertorio de música de cafés.
Los tres conciertos tienen un doble objetivo: dar a conocer el patrimonio de la ciudad y recaudar fondos y alimentos no perecederos para el comedor social de la Esperanza que da de comer a 130 comensales.
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