Zamáns se queda a la mitad con las medidas de ahorro en marcha
El embalse de Zamáns, que abastece sobre todo a Nigrán, da síntomas de agotamiento, como se ve en la foto, y ha caído otro 5% en una semana pese a las medidas de restricción
Las medidas de ahorro tomadas en especial por los ayuntamientos de Vigo y Nigrán han ayudado a frenar algo el vaciado de los embalses que abastecen al área metropolitana, pero tanto Eiras como Zamáns continúan perdiendo volumen, aunque a distinto ritmo ante la falta de lluvias. Eiras cayó en una semana en dos puntos y se coloca ahora al 81,6 por ciento, según los datos de ayer de Augas de Galicia, de la Consellería de Infraestructuras, todavía se encuentra en una buena situación, por lo que de momento no sería alarmante. Mientras Zamáns, que surte sobre todo a Nigrán, bajó cinco puntos y está a punto de quedarse a la mitad, al 51 por ciento ayer, que será hoy probablemente el 50, a un ritmo de descenso del 0,5 por ciento diario. Augas de Galicia considera que deben intensificarse las restricciones no tanto por la situación actual como de cara a prevenir un septiembre y octubre secos, lo que supondría entrar en problemas serios. En todo caso, ya resulta visible que hay más terreno seco que agua embalsada.
El caso de Zamáns, que supone para Vigo apenas una pequeña parte de su abastecimiento, es el más claro. El Concello de Nigrán aprobó iniciar el corte de agua en las duchas de las playas y el baldeo hace 21 días, y desde este viernes también está vetado llenar piscinas y otras actuaciones en fincas privadas. Dichas medidas han tenido efecto. Fuentes del ayuntamiento nigranés señalaron que el ahorro diario se cuantifica por Aqualia, la empresa que gestiona como en Vigo el agua, en 25.000 litros por las duchas y otros 12.000 por el baldeo. A esto hay que añadir el impacto por cuantificar en las viviendas. Se puede redondear una cifra entre 800.000 y un millón de litros que no se han gastado. Insuficiente pero al menos significativo. De momento no hay más medidas previstas, pero no se descartan en función de la evolución de la meteorología y si se producen o no precipitaciones. Un aspecto singular en Nigrán es que pasa a una situación muy distinta a partir de mediados de septiembre, cuando finaliza la temporada veraniega y miles de turistas y personas con segundas viviendas abandonan el ayuntamiento. La población censada es de algo menos de 20.000 habitantes, que casi se duplica en julio y sobre todo agosto.
En Vigo las medidas comenzaron a tomarse esta semana, con la disminución del caudal en lavapiés y duchas de las playas, así como el cierre de fuentes públicas y la prohibición de llenado de piscinas. Todas estas medidas tendrían que reducir la caída del consumo, y de hecho así es, como se puede constatar con la minoración del vaciado de Eiras, un embalse que es diez veces mayor que Zamáns y que se encuentra todavía en una ocupación normal, la misma que en otros años.
La meteorología, clave, con subida de las temperaturas
El principal problema al que se enfrentan los ayuntamientos del área de Vigo es que no se sabe qué pasar en lo que queda de verano y otoño, si bien las previsiones apuntan a que continuará la ausencia de precipitaciones o serán reducidas (doce litros recogidos en todo agosto, todavía menos, seis, en julio). El ritmo actual supondría bajar un 10 por ciento por mes, así que hasta noviembre no habría problemas. Se estima que cada persona necesita al día 133 litros, una cifra que puede parecer exagerada, pero que se considera una media válida. Más calor equivale a mayor consumo de agua. Agosto ha sido un mes brumoso, pero se espera una última semana con temperaturas plenamente veraniegas, con máximas en torno a los 30 grados, lo que exigiría mayores necesidades. A favor, que los días se van haciendo más cortos y las noches frías.
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