Los residuos urbanos crecen un 50% en verano en Rías Baixas
Más desechos al incrementarse turismo y gasto en restauración. Los visitantes también afectan al volumen de agua embalsada
Los residuos crecen de forma exponencial en las Rías Baixas durante este verano por la combinación de turismo que pernocta, visitantes de un día y el mayor consumo en los bares y restaurantes y en general, que generan más basura. Es también una forma muy precisa de contabilizar la población y su incremento estacional y Sogama, la empresa que se ocupa de los vertidos en Vigo y en la mayoría de ayuntamientos gallegos, ya tiene algunos datos provisionales que confirman todo lo anterior: el crecimiento es del 50 por ciento, espectacular y que dice mucho sobre el atractivo de Galicia en general y las Rías Baixas en particular.
Sogama, que cuenta con una planta que acaba de ser puesta al día en Guixar con una tolva para el contenedor marrón, tiene capacidad para gestionar los residuos de toda Galicia, antes 550.000 toneladas anuales y desde 2018 para un millón. Sogama llega de media 800.000 toneladas al año, por lo que no habría problema para gestionar el volumen de residuos creciente que no se pueda reciclar o compostar. En el caso de Vigo, los residuos orgánicos van al contenedor marrón, que pasa por Guixar y se envía a la planta específica de Vilanova, y el resto se lleva por tren hasta la central de Sogama en Cerceda, cerca de Coruña. Según sus cuentas, ha pasado recientemente de 2.000 toneladas de media a 3.000 al día durante julio y agosto. Un incremento espectacular, que se reduce con el final de las vacaciones.
Mientras los residuos crecen por el impacto de los miles de visitantes en verano, también lo hace el consumo de agua y lógicamente se reducen las reservas. No obstante, aunque el Concello vigués ha aprobado ciertas restricciones sobre piscinas y baldeos como forma de prevención, de momento están muy lejos la ciudad y su área metropolitana de padecer problemas. Eiras se encuentra en torno al 80 por ciento, como también Zamáns, un porcentaje inferior al año anterior, pero solo porque hace un mes que no llueve, mientras que en 2024 hubo precipitaciones de cierta importancia en julio y agosto. Desde 1 de junio, cuando Eiras estaba al 100 por cien, el descenso de agua embalsada ha sido de 18 por ciento, a un ritmo en torno a 9 puntos por mes.
Eso quiere decir que tendría que producirse una sequía espectacular para que hubiera problemas, sobre todo tras la mejora por el ayuntamiento de la estación potabilizadora, lo que permitiría utilizar agua incluso por debajo del 30 or ciento de Eiras. Y para eso tendrían que pasar al menos cinco meses sin una gota, hasta diciembre, lo que parce improbable.
Contenido patrocinado
También te puede interesar