Regresa el sexo furtivo a Samil
El fin del estado de alarma ha vuelto a convertir los pinares del entorno de la playa en un auténtico estercolero, con decenas de preservativos usados y todo tipo de desperdicios
Sin toque de queda ni estado de alarma, algunas costumbres vuelven con más fuerza que nunca. Es el caso del “sexo furtivo” en la zona de pinares de Samil, incluida en las guías de internet como lugares para practicar el “dogging” o el “cruising”.
En el primero de los casos, se trata de sexo entre desconocidos de diferentes sexos, el segundo entre homosexuales. Prueba de ello son los restos de basura acumulados, principalmente pañuelos de papel, preservativos y latas, un auténtico estercolero con el desde hace semanas se topan los deportistas que elegían esa ruta para hacer footing. Los datos de la evolución de la pandemia, cada vez más positivos, han alentando a los seguidores de estas prácticas pese al riesgo todavía existente de contraer el virus manteniendo contacto con personas no convivientes.
Los encuentros se producen por la noche o a primera hora de la mañana, haciendo de ese entorno un lugar especialmente concurrido donde resulta complicado guardar las distancias de seguridad o las medidas de protección sanitaria.
Las quejas de vecinos y deportistas se centran en la basura que se acumula en todo el entorno y que no se recoge una vez finalizan los encuentros íntimos y que se mantiene prácticamente a diario muy cerca de donde cientos de personas disfrutan del mar.
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