Vigo - Madrid: reducción de tiempos, pero también de frecuencias
Hace sesenta años, Vigo tenía la mitad de población que hoy, pero el triple de trenes a Madrid: el expreso Rías Bajas, con primera, segunda, tercera clase y coche cama, tardaba 12 horas y 10 minutos en recorrer el trayecto entre ambas ciudades por la vía de Zamora, recientemente inaugurada. No era el más lento. Le ganaba el correo que hacía el viaje por Venta de Baños y León. Pero tampoco era el más rápido. Un Taf que salía de Vigo a las 10:15 de la mañana y llegaba a la estación del Príncipe Pio a las 22.00 horas. 11 horas y 45 minutos. El Ter reduciría sensiblemente ese tiempo hasta lograr hacerlo en nueve horas en la década siguiente.
El Talgo Pendular, que se estrenó en 198, resolvía el recorrido en ocho horas y cuarto. Habrá que esperar hasta enero de 2008 para romper la barrera de las ocho horas y a junio de 2012 para hacer el viaje en menos de siete, cuando los Alvia híbridos de la serie 730 empezaron a circular por la línea de alta velocidad entre Madrid y Olmedo. En 2015, se invertían seis horas y media. Al año siguiente, la inauguración del tramo Olmedo-Zamora facilitó una nueva reducción de tiempos, en febrero de 2016. Vigo y Madrid estaban ya rozando las seis horas, que se incrementará como consecuencia de las obras y la pandemia y no volverá a reducirse hasta octubre de 2020, cuando se logra el tiempo más corto: 5 horas y 40 minutos entre Vigo y Madrid, cinco minutos más en sentido inverso. La mitad del tiempo que hace sesenta años y un único tren.
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