“Las redes de explotación laboral buscan ahorrar costes; las sexuales, ganar dinero”
La unidad de investigación Ucrif de Vigo ha desarticulado cuatro redes en lo que va de año
El trabajo de la Brigada de Extranjería y Fronteras de la Comisaría de Vigo no para. Mientras una de sus unidades mantiene el contacto directo con los inmigrantes que piden protección internacional como vehículo facilitador del proceso, otra trata de evitar que estas personas caigan en manos de redes. La unidad de investigación Ucrif (Unidad contra redes de inmigración y falsedad documental), ha desarticulado cuatro organizaciones dedicadas a explotar laboral o sexualmente a ciudadanos extranjeros en lo que va de año. Sus responsables aseguran que en ambos casos las investigaciones son complejas y que los objetivos de las redes son diferentes. “Mientras las de explotación laboral buscan ahorrar costes, las de explotación sexual, ganar dinero”, afirman.
El proceso de regularización podría elevar el número de víctimas, “es previsible que empecemos a detectar casos”. La colaboración con Inspección de Trabajo es fundamental para poder desmantelar estas redes que cuentan a su favor con el miedo y la dificultad de las víctimas para denunciar. “La mayoría de casos que nos encontramos en el ámbito laboral, las víctimas son de Sudamérica, porque el idioma es fundamental para quien las contrata”, cuentan los responsables de la unidad de investigación. En este caso, los perjudicados “tienen miedo a la Policía, sienten que se pueden meter en problemas, que no les vuelvan a contratar y sobre todo, piensan que los empresarios no están haciendo nada malo, sino que les están ayudando, aunque tengan un salario ínfimo, sin cobertura legal ni sanitaria y con horarios imposibles”.
Los agentes realizan un trabajo minucioso y laborioso que puede prolongarse durante meses para poder recabar toda la documentación e investigar en origen. Aseguran que mientras en otras zonas del país hay sectores más afectados, aquí “no hay uno definido, hemos detectado en el ámbito de cuidadores, pero también en la construcción, por ejemplo". A ellos, añaden los de actividad sexual, “ahora mismo está practicamente centrada en los pisos y más del 90% los tenemos controlados”.
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