Recuperar la memoria de Vigo en VHS, Beta o Super-8
El vigués Alberto Leiro es uno de los pocos ‘artesanos de la imagen’ en Galicia que digitaliza cintas de vídeo con más de cien años
Una imagen vale más que mil palabras. Por eso es tan importante digitalizar y modernizar vídeos antiguos, para recuperar parte de la historia viguesa. La tecnología avanzó a pasos agigantados en los últimos 150 años (más vertiginosos con la entrada del siglo XXI) y lo que comenzó siendo un invento innovador como el paté 9,5 para proyectar cine con bobinas, dio paso al Super-8, Beta, los VHS o los DVD. Alberto Leiro, desde su rincón en Vigo, es capaz de recuperarlos (casi) todos.
Leiro, ‘artesano de la imagen’ debido a su labor más rústica con las cintas, es uno de los pocos en Galicia que realiza con gran porcentaje de acierto (al menos recupera el 90% de los trabajos) la recuperación y digitalización de cualquier tipo de formato en vídeo. Además, es el único en la comunidad que cuenta con bobinas de magnetofón de cuatro pistas y fue uno de los pioneros en introducir el DVD en Galicia. “Ahora ya solo hay técnicos que no se implican y ya te dicen que no se puede arreglar, que lo tires”, indicó Leiro. En su estudio cuenta con 35 formatos diferentes y más de 100 aparatos destinados a la recuperación de la imagen, aunque se le plantea un problema que puede hacer desaparecer la profesión: “¿Qué pasa cuando se me estropea los aparatos? Antes en Vigo había tres personas que arreglaban estas reliquias, pero ahora ya solo hay uno y cerca de jubilarse. Cuando pase, tengo que mandarlos reparar a Madrid”. Una piedra en el camino de su profesión, la cual “me apasiona, llevo 35 años en el oficio y entendí que la especialización es la clave”.
Sin embargo, y no pocos le advirtieron que su trabajo tendría fecha de caducidad, pero “a mí no me para de entrar trabajo, puedo hacer en un mes bueno unos 500 o 600 volcados”. Las joyas de la corona que tiene en su estudio son varios paté 9,5 para proyectar bobinas, el origen del cine llegado desde Francia: “tengo una que es de 1919 que la compré en París y todavía funciona”. Otros elementos de reparación de vídeo, más antiguos, fueron directamente importados desde Estados Unidos.
Leiro asegura que la excesiva humedad de Vigo dificulta (aún más) su labor, ya que hace que el moho aparezca y se expanda en ella de un modo más rápido. Aunque la limpieza es fundamental y no solo una, sino varias veces. Tras destensar la cinta, limpiarla y capturar el contenido, realiza un visionado para comprobar que todo va correctamente. A veces, la imagen descubre en Leiro gratas sorpresas: “Hubo un cliente que me entregó una cinta de 16 mm y me obligó a firmar un contrato de confidencialidad. En ella había imágenes de las SS derribando un avión en la Guerra Civil y buscando demostrar la implicación de los rusos en la guerra, narrada en alemán”. Aunque el 90% del trabajo son vídeos caseros particulares centrados en bodas, bautizos y comuniones que quedan olvidados en una caja en el desván, otros tienen un valor personal incalculable. “Una cliente me entregó una cinta para digitalizar. En ella había un joven en un coche de autoescuela, grabado con una cámara. Al entregarle el documento, la mujer se echó a llorar, acababa de enterrar a su hijo y era el único vídeo que tenía de él”, confesó Leiro, que también ha encontrado vídeos antiguos de Vigo con la ciudad totalmente cambiada a como está hoy en día.
El trabajo, que le puede llevar entre 2-3 semanas digitalizar una bobina y alrededor de 4-5 horas hacerlo con un Beta, lamenta no tener futuro una vez se jubile. Pero no por la demanda, sino por la falta de relevo generacional y la impaciencia de la sociedad actual, con una clara intención de tirar los aparatos en vez de recuperarlos. “Los más jóvenes no se interesan por saber, no conocen ya ni los VHS y nadie quiere hacerlo”, añadió Leiro, quien afirma que no solo tiene encargos de Galicia, sino que también le llegan de otras partes de España.
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