Recuerdos de aquel primero de mayo hacia la libertad
Episodios vigueses
"Cuando todavía la celebración no se toleraba y tenía un sentido distinto, que lamentablemente echamos de menos, los periodistas que cubríamos estos eventos nos repartíamos las zonas y luego intercambiábamos la información"
Hay una película valiosa, filmada en super por uno de los presentes, de la que se desprenden fotos de enorme valor documental de un acontecimiento histórico. Se recuerda especialmente aquella primera manifestación unitaria, tolerada, al comienzo de la transición para celebrar el primero de mayo. Hay una foto donde se de en primera fila a todos los dirigentes de los partidos de izquierda y centro. En la foto se ve al secretario general del Partido Comunista de Galicia, el previsor Santiago Álvarez, con un paraguas. La foto se hizo famosa. Cuando todavía la celebración no se toleraba y tenía un sentido distinto, que lamentablemente echamos de menos, los periodistas que cubríamos estos eventos nos repartíamos las zonas y luego intercambiábamos la información. El movimiento obrero vigués se echaba a la calle, donde lo esperaban las unidades antidisturbios. Los trabajadores se manifestaban a pecho descubierto, pero con calculada eficacia en la plaza de España, la Doblada, la Gran Vía, la Iglesia de los Picos, el cruce de Colón con Policarpo Sanz, o donde más evidente se hiciera su presencia. Lo más arriesgado eran las fotos. Otra alternativa era hacer una concentración en A Madroa, donde para disimular se jugaba un partido, interrumpido siempre por la Guardia Civil, realmente curioso, de cien contra cien, todos en el campo, y en medio, se leían los manifiestos. Era un día emocionante. La primera gran manifestación que la policía no disolvió marchó triunfante desde el Calvario hasta el Náutico con el paraguas de Santiago Álvarez en la cabecera.
Pero hay otros recuerdos que no se deben borrar. Era domingo, el 15 de febrero de 1976. Ni siquiera había empezado propiamente la Transición. Hay recuerdos y escenas que conviene rescatar de la memoria y mostrar a quienes no lo vivieron. Aquel lejano día, tres mil personas se manifestaron en Vigo, convocadas por la ilegal Junta Democrática. Y nunca como aquel día la policía había cargado de modo tan violento contra los manifestantes Poco después del mediodía comenzaron a concentrarse varios cientos de manifestantes en las inmediaciones de la Plaza de América. A las diez de la mañana, en Samil, había tenido lugar una rueda de prensa en la que se dio a conocer un comunicado de la Junta Democrática de Galicia, sobre el actual momento político español.
En el comunicado entregado a medios informativos de toda la región se hacía un llamamiento para continuar la lucha hacia la consecución de los objetivos de libertades democráticas esperadas, dentro de un' proceso unitario. Los antidisturbios de la Policía Armada, actuaron con dureza desconocida en los últimos tiempos, resultando alcanzadas en las cargas personas ajenas a los actos. Poco después de la una, los concentrados en la Plaza de América se fueron arremolinando en torno al Monumento al Emigrante, instalado en unos jardines de la Avenida de Samil, donde estaba previsto que hiciesen uso de la palabra miembros de la Junta. Un suboficial se dirigió a los manifestantes para indicarles que aquel acto era ilegal y que en consecuencia deberían disolverse. La primera línea de la marcha la formaban elementos de la Junta, cogidos del brazo. En aquel instante se escucharon algunos gritos que rompiendo el silencio de la concentración dirigidos hacia las Fuerzas del Orden. Entonces, se produjo una carga, dispersándose los manifestantes que se dirigieron por la Avenida de Samil en dirección a la playa.
Pero aparte de este episodio puntual, siempre recuerdo las manifestaciones en plena dictadura los primeros de mayo, En los tiempos de la resistencia se preparaba en Vigo con minuciosidad. Los periodistas de confianza éramos citados en una taberna de la Travesía de Vigo que ya no existe –donde por cierto se comía barato y excelente-. Había dos tipos de acciones previstas: el salto general en un punto elegido y cambiante, que solía ser Las Traviesas o la Iglesia de los Picos en el Calvario, y acciones de distracción en otros puntos de la ciudad. A Vigo, se desplaza una compañía de la Reserva General de la Policía Armada de Valladolid, la unidad afincada en La Coruña y otras fuerzas de reserva. Además del despliegue de los Servicios de Información de la Guardia Civil. Nosotros estábamos al tanto porque se disponía de un rastreador de la frecuencia de la Policía y las telefonistas afiliadas a CC.OO. controlaban todos los teléfonos de la Comisaría y los servicios conexos. Una historia que de vez en cuando conviene recordar.
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