El recuerdo en Vigo del general Díez Alegría
Episodios vigueses
"El asturiano Manuel Díez Alegría cumplió, (lo que se escribió que fue inspirada por Juan Carlos) una delicada misión para contactar con Santiago Carrillo y ver de incorporarlo al proceso de la transición tras la muerte de Franco"
En 1982 se celebró el cuarto aniversario de la Constitución con dos invitados especiales en un acto organizado por Ayuntamiento de Vigo, que presidía Manuel Soto. Vinieron como ponentes los generales Gutiérrez Mellado y Díez Alegría. Este último, que fuera jefe del Alto Estado Mayor, fue calificado como "precursor de la esperanza” Entrevisté a ambos. Díez Alegría era también licenciado en Derecho y miembro de la Academia de Ciencias Política, y autor de un libro excepcional, titulado "Ejército y Sociedad". La entrevista que sostuve con él fue de las mejores que realicé en mi vida. El papel durante la institución de este soldado constitucional fue determinante. Por eso, su presencia en Vigo, un año después del intento de Golpe de estado del 23- de 1981, de Gutiérrez Mellado, a su valor e hidalguía aquel día, y la Díez Alegría por toda su trayectoria fue un acto memorable, celebrado en el salón de actos del Ayuntamiento, de homenaje a la Constitución.
El asturiano Manuel Díez Alegría cumplió, (lo que se escribió que fue inspirada por Juan Carlos) una delicada misión para contactar con Santiago Carrillo y ver de incorporarlo al proceso de la transición tras la muerte de Franco. Este soldado fuere a inspirador de la del proyecto de ley orgánica de la Defensa Nacional. Díez-Alegría era un "hombre de armas y letras". Fue cesado, tras una visita personal a Rumanía, donde se entrevistó con su presidente. La historia completa se conocería tiempo después y demostraba su valor y lealtad. El presidente Arias Navarro había autorizado aquel viaje la, pero cuando los militares del le pidieron cuentas, negó ante Franco permitirlo y Díez-Alegría quedó condenado. España no tenía relaciones diplomáticas con Rumania, y su viaje a este país que causó asombro en su momento, luego se supo que era una misión delicada y, a pesar de su lealtad, no se lo apoyó, a pesar de que el presidente Arias Navarro fuera informado y la autorizó. El viaje se disimuló cómo una excursión particular, turística. El objetivo era poder conectar con Carrillo, con el que en ese momento no llegó a entrevistarse, para conocer su postura delante del proceso que se iba a producir en España, impulsado por Juan Carlos I. Los militares franquistas pidieron su cabeza y Arias lo abandonó.
Se destacó que sus ideas, resumidas en el libro "Ejército y Sociedad, marcaban el respeto que debían guardar los militares, a las órdenes del poder civil. Había Participado en la guerra civil en el bando nacional cómo oficial de Ingenieros. Estudió Derecho y se hizo diplomado de Estado mayor. Profesor en las academias militares tuvo una brillante carrera. Cuando lo entrevisté se refirió a las reformas que a la suya entender precisaba la enseñanza militar, elevando su nivel cultural y técnico en todos los sentidos. Consideraba lamentable que nuestra historia militar estuviera plagada de guerras civiles. Años después, el ex ministro de Defensa socialista Serra reveló en su libro "A transición militar" que la reforma democrática se inspiró precisamente en el pensamiento de Manuel Díez-Alegría y en la doctrina expuesta en los ensayos que este publicó con el título genérico de "Ejército y Sociedad", ya que fue el primero militar de alta graduación que pregonó, aun en vida de Franco, la subordinación del ejército al poder civil.
Manuel Díez-Alegría tuvo una destacada participación en el proceso de renovación del Convenio de las bases conjuntas hispano-americanas, efectuando diversos viajes a Estados Unidos. En entrevista me contó que había roto las negociaciones ya que pretendían tomarnos el pelo entregando como nueva aportación, lo que estaba pendiente del convenio anterior. También desempeñó varios cargos en el extranjero, como lo de agregado militar en la embajada en Brasil. En 1975 ingresó en la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas y en 1978 fue elegido miembro de la Real Academia Española, leyendo el discurso de ingreso en enero de 1980. Este acto contó con la presencia del vicepresidente primero del Gobierno, Manuel Gutiérrez Mellado, y del ministro de Defensa, Agustín Rodríguez, y en él Díez-Alegría dejó clara constancia de su frustración personal al afirmar: "Mi actividad profesional originaria se saldó en el desencanto". Fue una gran fortuna personal haberlo conocido cuando vino a Vigo en ya aquella lejana fecha.
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