El recuerdo de Jaime Corujo, “Lince”, cronista de sucesos

Episodios vigueses

Jaime Curioso Morro, de modo casi artesanal, vino a cubrir un espacio vacío en el periodismo vigués desde la desaparición de otros históricos que brillaron en este género

Jaime Corujo, Lince.
Jaime Corujo, Lince. | Atlántico

Se acaban de cumplir cinco años del fallecimiento de un peculiar personaje que, siendo taxista de profesión, desarrolló una curiosa vocación como investigador de sucesos que lo llevó a adoptar el nombre de “Lince”. Jaime Curioso Morro, de modo casi artesanal, vino a cubrir un espacio vacío en el periodismo vigués desde la desaparición de otros históricos que brillaron en este género. “Lince” tenía dos cualidades esenciales: pluma ágil y una serie de valiosos contactos en la policía derivados de su oficio de origen.

Se ha dicho de él que su olfato y sagacidad periodísticos fueron valores que hicieron honor a ese apodo y que le convirtieron en un destacado referente de la información judicial y de sucesos en la ciudad de Vigo y de Galicia. Curiosamente se fue instalando poco a poco en la profesión como recreador de un género específico que le permitió publicar excelentes crónicas y hasta adelantar con exclusivas. Su escuela fuera la vida y el conocimiento que se adquiere al volante de un taxi. Cuando falleció llevaba algún tiempo retirado, pero seguía siendo una persona sencilla y de agradable trato.

La crónica de sucesos ha sido, en el periodismo español, un género controvertido. El paradigma de este género fue el diario El Caso, donde brillaron singulares estrellas. Hoy los sucesos ya forman parte de la crónica cotidiana de la sociedad. La reina de la crónica en España fue Margarita Landí. Por ser corresponsal en Galicia del semanario Sábado Gráfico del mismo grupo editorial de Eugenio Suárez la conocí. Recuerdo que fumaba en pipa. Desde otra dimensión el gran periodista de investigación es Juan Rada, quien escribe desde la autoridad de poseer una envidiable documentación sobre los más diversos episodios de nuestra historia.

Volviendo a “Lince” los periodistas profesionales de su tiempo tuvimos que admitir que aquel inesperado espontáneo se ganó a pulso su sitio en la prensa local. Escribía bien y tenía capacidad para contar bien sus historias grandes o pequeñas, de suerte que se hizo con su hueco en la prensa local, donde muchos lectores buscaban con avidez sus relatos. Encajó bien en ese mundo y se convirtió en un especialista reconocido. En las ocasiones que hablé con él me pareció un hombre sencillo con una vocación de cronista de lo cotidiano.

La crónica de sucesos es un género periodístico que narra hechos noticiosos de carácter trágico, criminal o extraordinario, con un fuerte componente de interés popular. Los historiadores del periodismo sitúan sus antecedentes nada menos que en los relatos de la Edad Media y el Siglo XVII, textos manuscritos o impresos que informaban, entretenían y, a veces, adoctrinaban a la población. En España este tipo de contenidos, especialmente en Galicia, circulaban en las ferias como cantigas de ciego, narradas con acontecimiento de música, generalmente, un violín. La letra, como ejemplo, solía comenzar con la salmodia “Esta es la historia señores….”

Seguramente “Lince” no sospechaba que su especialidad tenía antecedentes recientes notable. En España, el primer periódico especializado en este género fue Los Sucesos (1882), una revista semanal ilustrada dedicada a crímenes, causas célebres y actualidad Durante el siglo XIX, diarios generalistas como La Correspondencia o El Liberal incorporaron secciones de sucesos. Ya en el siglo XX, los contenidos variaron según los casos, pero solían aparecer en la prensa local.

En el periodismo vigués hubo otros personajes vinculados a la crónica de sucesos y a otros contenidos. Uno de los más famosos fuera el “Hincha Perico”, famoso porque escribía crónicas en verso y decía cosas como “Como no me duelen prendas, digo cosas tremendas”. Cuando aparecieron las grabadoras portátiles de casete siempre andaba con uno encima y abordaba a cualquier persona en la calle para entrevistarlo. Recuerdo que a Cunqueiro le hacían mucha gracia los contenidos y ocurrencias del “Hincha Perico”. Eran otros tiempos y otro periodismo. “Lince” creó su propio espacio, sin la menor duda.

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