Las quejas de consumo de los vigueses: desde denuncias a un director de cárcel a el papel del fiambra

Cerca de la mitad de las quejas está relacionada con la telefonía, aunque al OMIC llegaron desde denuncias a un director de la cárcel o a un supermercado por el papel del fiambre

Publicado: 23 ago 2021 - 02:35 Actualizado: 24 ago 2021 - 04:14
La OMIC tramitó unas 350 denuncias en los primeros ocho meses del año.
La OMIC tramitó unas 350 denuncias en los primeros ocho meses del año.

La Oficina Municipal de Información al Consumidor (OMIC) tramitó en lo que va de año 349 denuncias, de las que 151 se refieren a problemas con compañías de telefonía. El gas y la electricidad, el comercio o las entidades bancarias, con 32, 42 y 16 respectivamente también son motivo de descontento entre los usuarios. Los servicios públicos con 3 quejas es el sector de los aludidos con menos denuncias tramitadas.

Aunque sigue la tónica de años anteriores, a falta de cuatro meses y del regreso vacacional el número de reclamaciones es menor con respecto a otros años.

La media de resoluciones positivas a favor del consumidor es del 70 por ciento, “aunque no siempre se alcancen las pretensiones totales de los consumidores; en muchos casos hay varios aspectos a resolver y casi siempre conseguimos que mejores la situación del consumidor con respecto a la empresa denunciada”, señalan fuentes del OMIC.

Afirman que no existe un perfil medio de denunciantes. “La diversidad sería la característica que define a las personas que acuden a este servicio”, apuntan.

Por la oficina resuelven situaciones como la de una empleada de hogar que recibió una factura de teléfono de 13.000 euros: “Había sido víctimas de una usurpación de línea, se le dirigió al Instituto Galego de Consumo, ya que la compañía estaba adherida al sistema arbitral de consumo”.

Pero hay otros casos que exceden sus competencias como el recluso de A Lama que aprovechando un permiso se acercó a las dependencias municipales para denunciar al director de la cárcel o pacientes de centros psiquiátricos que quieren poner una queja contra el facultativo que les trata. “Se les indica los organismos ante los que tienen que presentar sus reclamaciones y queda todo en anécdotas profesionales”.

Pero también situaciones más triviales inspiran a los consumidores a exigir sus derechos como exigir al supermercado que le descontasen en el precio lo correspondiente al peso del papel con que se envuelve el jamón.

Un jefe de negociado, una administrativa y un inspector de consumo reciben en el OMIC las reclamaciones de los vigueses y si procede, inician los trámites para evitar los abusos de las empresas.

Contenido patrocinado

stats