Reaparecen la cruz y altar de las Cíes al talar los eucaliptos
El monumento de los cazadores en la isla de San Martiño llevaba casi un siglo oculto hasta la desaparición de los árboles
Entre las dos imágenes hay casi un siglo de distancia: una tomada en 1930, en blanco y negro, y la otra de este mes de 2026. Coinciden en el lugar, en la cruz y en que en ambas hay varias personas. También en que la ubicación precisa, la isla Sur de Cíes (San Martiño), está pelada, sin vegetación, aunque no siempre fue así. De hecho, la foto superior, en color, festeja la restauración del Altar del Templete de los Cazadores. Que se había olvidado tras quedar oculto, dentro de una zona densamente poblada por eucaliptos, plantados en la década de los cincuenta y que presidieron el paisaje del archipiélago hasta ahora.
El proceso de eliminación de los eucaliptos en las Cíes por parte del Parque Nacional, incluido dentro del proyecto Life Insular, avanza cada vez a mayor rapidez y ha tenido como consecuencia no solo la desaparición casi completa de este tipo de arbolado en la isla del Faro (donde está el cámping), sino que en la Sur ha reaparecido el Altar del Templete de Cazadores. Este monumento fue levantado en 1930 como parte de un coto de caza privado y bendecido en un acto litúrgico aquel mismo año, en una ceremonia de la que se dio testigo por escrito y en fotografías. Pero casi a continuación, quedó sepultado durante casi un siglo bajo un denso bosque de eucaliptos plantados para evitar que las islas estuvieran peladas, sin apenas sombra. El resultado fue una proliferación absoluta de esta especie que cambió el paisaje, con ejemplares de hasta 30 metros de altura. Hasta ahora, en que se avanza en dirección contraria con una tala masiva. El espacio fue recuperado y limpiado gracias a los trabajos de conservación del proyecto Life Insular. El templete se encuentra en un estado ruinoso, aunque queda la cruz, pero destaca por su alto valor histórico al recordar el pasado de las Cíes como coto de caza, que lo fue hasta la década de los sesenta, cuando comenzó la auténtica protección del espacio. En los años ochenta sería parque natural y después Parque Nacional, la máxima categoría, que es la que tiene ahora. El pasado 7 de mayo comenzaron los trabajos de introducción de plantas producidas de forma específica por el proyecto. “De este modo, un elemento singular del patrimonio cultural de la isla, sepultado durante casi un siglo, fue testigo de una actuación beneficiosa de Life Insular para la mejora del estado de conservación de los hábitats insulares”, señalaron en el Parque.
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