Más radares fijos para las carreteras del área de Vigo
Los dos últimos han sido instalados por Tráfico en la A-52, cerca de la desviación de Porriño, y en la VG-20
Usuarios de la autovía A-52 en el entorno de O Porriño se han visto sorprendidos por la reciente instalación de un nuevo radar fijo de velocidad a la altura del kilómetro 303 antes de la salida de Cans. El dispositivo, de la Dirección General de Tráfico (DGT) se encuentra después de la bajada del Confurco en el margen derecho y en dirección O Porriño, hacia el entronque con la A-55, donde la velocidad máxima permitida son 120 kilómetros por hora.
Y no es el único que llega para quedarse: en la VG-20, la circunvalación de Vigo, en concreto en el kilómetro 10 en descenso hacia Navia, se instalaba ayer otro control de velocidad en un punto donde no se puede superar los 80, cerca de la desviación hacia la autopista del Miñor, otro punto “caliente”. Ambos están todavía sin activar, pero es cuestión de tiempo que comiencen a operar, en función de las decisiones que tome Tráfico.
Con estos dos nuevos aparatos, el entorno de Vigo se ha poblado de una auténtica malla de radares, con once fijos operativos entre la A-52, A-55, AP-9 (uno de ellos de tramo) y VG-20, vías de alta capacidad con circulación muy intensa. En la A-55, bajando de Puxeiros hacia Mos, se encuentra uno de los que más multas imponen al año en la red estatal de carreteras, aunque en los últimos meses ha bajado su “actividad” de forma drástica.
A estos 11 fijos hay que añadir los móviles que coloca la Policía Local en la avenida de Madrid y la Guardia Civil en sus controles de circulación en la autovía. El resultado práctico son miles de denuncias. La A-55 es la autovía de la red estatal que mayor número de estos aparatos concentra, con cinco en un tramo de menos de diez kilómetros. Además de estos cinco, hay dos más informativos, que comprueban si los vehículos han pasado la ITV y otros permisos.
Hace ya más de un año que la DGT licitó la compra de una nueva generación de radares, entonces denominados “blindados”. Se trataba de equipos a prueba de ataques vandálicos, pues cuentan con cajas de seguridad fabricadas en acero y con cristales blindados, lo que los hace casi inexpugnables. Por si esto fuera poco, disponen dentro de la caja incluso de climatización para que no les afecte el calor ni el frío y son 100 % autónomos, lo que quiere decir que funcionan sin la presencia de operarios.
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