“No quitamos ojo a los mayores, son de riesgo y por eso es importante detectar el primer caso”
CARLOS RODRÍGUEZ PASCUAL Jefe de Geriatría del Complejo Hospitalario de Vigo
El Servicio de Geriatría se ha convertido en el ‘Gran Hermano’ de las residencias de mayores y centros de discapacitados del área sanitaria de Vigo. No les quitan ojo desde lo peor de la pandemia.
Ahora están en plena ronda de cribado a usuarios y trabajadores de todos los centros, por ahora libres de virus salvo en una del Meixoeiro y Alvi-Beade con una empleada contagiada en cada caso. Una de las armas para defender a estos mayores es el cribado periódico de las residencias y aunque estaba previsto hacerlo en septiembre se adelantó a finales de agosto porque empezaba a haber más brotes.
¿Podemos esperar que se repita el escenario de centros con muchos contagios o ya no?
Las probabilidades son bastante menores. Hay muchas más medidas en cuanto a detección de posibles síntomas en trabajadores, y las visitas son más limitadas y con medidas de prevención. La otra vez fueron fundamentalmente trabajadores que estaban infectados, no había las medidas de detección, cribado y rastreo que tenemos ahora. No puedes decir que no vaya a ocurrir, dependerá de la situación en la comunidad, pero es menos probable. Lo importante es mantener la vigilancia.
¿No les quitan ojo?
En ningún momento. Sabemos que son las personas más vulnerables. Tienen mayor riesgo de complicaciones y al ser un ambiente cerrado las medidas tiene que ser mucho más estrictas para evitar la transmisión. Por eso es muy importante detectar el primer caso.
Si los trabajadores fueron la puerta de entrada del virus en las residencias, ¿habrá más medidas además del cribado?
Se puede aumentar la frecuencia de los cribados, pero ahora se está haciendo un rastreo de síntomas en los trabajadores todos los días. Es responsabilidad de cada uno de los centros. Todo trabajador tiene que rellenar una encuesta de detección de posibles síntomas y todo trabajador que se incorpora se hace una PCR antes de empezar.
Estos días restringieron visitas en residencias de tres o cuatro municipios. ¿Cuál es el criterio?
Se toman medidas específicas a partir de un determinado nivel de casos en el municipio. Tiene sus limitaciones porque sabemos que hay visitas y trabajadores que vienen de fuera del municipio.
En los meses más duros hubo mayores que estuvieron solos en sus habitaciones, sin visitas ni actividades. ¿Podría repetirse?
Ahora no hay pacientes confinados, las visitas pueden estar restringidas puntualmente y las actividades propias de la residencia continúan. Si empezase a haber más casos y hubiera que limitar la actividad que tienen tendríamos que idear sistemas para evitar el inmovilismo de los pacientes y los efectos perjudiciales que observamos en la primera oleada.
Responsables de centros de día dijeron que el confinamiento había empeorado bastante la situación de los usuarios.
Es una impresión, no lo hemos medido. Parece que tuvieron limitaciones en la movilidad, síntomas depresivos y se notó un bajón en los pacientes con demencia y deterioro cognitivo. Pero no se estudió.
¿Ahora hay casos más leves porque los afectados son jóvenes?
La gravedad de la enfermedad es mayor en las personas más vulnerables y uno de los factores fundamentales es la edad. Los mayores no tienen la misma capacidad de sobrepasar la infección que los jóvenes. No sabemos si el virus está cambiando, pero la edad media de las personas diagnosticadas ha bajado 20 años y posiblemente sea consecuencia de la forma de transmisión, en personas con más actividad social, más jóvenes, y por eso a lo mejor se manifiesta de forma menos grave, pero no hay que quitar hierro a esto. Hay pacientes en la UCI y en planta y esto es proporcional al número de casos que hay en la comunidad. Si progresa el número de casos acabará afectando a personas de mayor edad.
¿Qué porcentaje de usuarios de residencias ingresaron en el hospital? ¿Hubo limitaciones?
No había ninguna limitación en las hospitalizaciones, teníamos el mismo criterio que para cualquier enfermedad, y no hubo falta de recursos en nuestro caso. Ingresaban los pacientes que podían beneficiarse de un tratamiento que solo se puede administrar en el hospital. Creo que ingresó alrededor del 15% de los usuarios.
¿Qué supuso la medicalización de las residencias?
Fue una herramienta importante para controlar en la medida que se pudo la infección y para tratar a los pacientes de forma absolutamente correcta y adaptada a las necesidades de cada uno y de cada una de las residencias. Yo presumo con otros compañeros de España de cómo se hizo en Galicia la medicalización y la intervención de las residencias. Fue excepcional.
¿Qué recomendaría a los abuelos que tengan que recoger a los nietos en el colegio?
Seguramente han estado en contacto con los nietos durante el verano, no creo que su relación vaya a cambiar de forma dramática ahora. Deben seguir con las medidas de precaución universales y además son muy cumplidores.
En octubre empieza la campaña de vacunación de la gripe, ¿qué le gustaría que ocurriese?
Hay una recomendación expresa de vacunar a los mayores de 65 y en España no logramos superar el 50 o el 55%. La vacuna no es garantía de protección cien por cien, pero disminuye muchísimo los episodios de gripe y los ingresos por complicaciones. Las personas de alto riesgo (mayores de 65, crónicos y sanitarios) deberían vacunarse, sobre todo ahora que se juntan dos infecciones víricas.
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