“Me quedé en shock, temblando, al ver lo que hacía mi abogado"
La mujer que denunció a un letrado del turno de violencia de género por masturbarse durante una asistencia por videollamada relata el miedo que pasó: “Me sentí revictimizada”
Lucía estaba pasando por un momento muy difícil en su vida. Acosada por su expareja, acudió a la Policía en Vigo el año pasado y denunció la situación que le llevó a estar en tratamiento de violencia de género. El protocolo de violencia de género se puso en marcha y le adjudicaron un abogado del turno especifíco para víctimas.
Recuerda que “el primer contacto fue muy bien, me dio su número de teléfono pero poco más. Fui yo la que tuve que ir al juzgado para averiguar la sala que llevaba las diligencias y se lo comuniqué”. El día que le notificaron que tenía que personarse para declarar como perjudicada “me llamó por videollamada. Yo estaba en casa, acababa de hacer la comida y le cogí porque sería importante”.
El letrado, dice, estaba sentado en su móvil y “entonces noté un movimiento raro en su móvil. Agachó la cabeza y por el reflejo en las gafas de espejo que llevaba lo vi. Estaba desnudo de cintura para abajo y se estaba masturbando”. En ese momento, “me quedé en shock, no me lo podía creer, yo estaba temblando y entonces le dije varias veces que si estaba ocupado hablábamos más tarde, pero él insistía y me decía que le diera un momento que estaba mirando los papeles", señala Lucía, quien indica que cuando terminó me dijo que “sí, lo tengo todo aquí” y ya se relajó y colgó.
¿Qué acababa de pasar?, se preguntaba esta mujer que durante esa llamada de pesadilla “pensé que esto no podía quedar así y se me ocurrió hacer capturas de pantalla”. De inmediato, avisó a su entonces pareja y fueron a denunciar a la Policía con las imágenes y también al Colegio de la Abogacía. “Me sentí revictimizada por la persona en la que yo había depositado mi confianza. Estaba en pleno proceso de recuperación y esto supuso una vuelta atrás, tenía muchísimo miedo por si me lo encontraba y pesadillas”, afirma.
Pero lo peor fue sentir que “lo que había pasado se estaba normalizando o minimizando, porque al declarar en sede judicial me decían que no me había llegado a tocar y que por qué no colgué el teléfono". De hecho, la causa llegó a archivarse. No se consideraba delito de agresión sexual por no haber contacto y violencia o intimidación, ni coacciones ni tampoco exhibicionismo al ser delante de una persona adulta. Ella con un abogado particular recurrió y la Audiencia obligó a realizar más diligencias. Ahora, ya hay fecha de juicio para este próximo mes de julio por delito leve y el Colegio de Abogados le apartó del turno y abrió un expediente. “Hubo abuso de superioridad y este tipo de cosas no pueden quedar impunes”, afirma.
“Me pregunto si habrá más mujeres en mi situación”
Para Lucía, de 40 años, lo ocurrido fue especiamente grave, porque “estaba en medio de un procedimiento como víctima de violencia de género” y se pregunta “si vivieron lo mismo” por lo que “animo a denunciarlo”. Considera que “sería bueno revisar la selección de profesionales para estos turnos” y confía en que “la Justicia impida que vuelva a ejercer”. Lo ocurrido le ha generado gran desconfianza, “si no hubiera tenido una red de apoyo no sé cómo hubiera afrontado todo lo que pasó”.
Está convencida de que “él lo tenía todo preparado, porque en ningún momento noté que se quitara la ropa, ya estaba sentado desnudo de cintura para abajo cuando me llamó. Las gafas de espejo le delataron".
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