El puerto vigués ya era clave en el Atlántico en el siglo VII

VIGO

Un libro del arqueólogo Adolfo Fernández mantiene tras analizar las excavaciones y sus hallazgos que se trataba de un punto clave del comercio, al contrario de lo que se creía

redacción. vigo
Publicado: 06 mar 2014 - 09:59 Actualizado: 06 mar 2014 - 10:00
El arqueólogo Adolfo Fernández, de la Universidad de Vigo, con su sorprendente libro.
El arqueólogo Adolfo Fernández, de la Universidad de Vigo, con su sorprendente libro.

nnn Un libro del arqueólogo Adolfo Fernández, de la Universidad de Vigo, "El comercio tardoantiguo en el noroeste peninsular" parece poner "patas arriba" todo lo que se creía sobre la historia de los siglos más oscuros de la ciudad, concluyendo n su trabajo que el pasado y el presente se parecen más de los que se podría pensar.

Según el arqueólogo, durante los siglos IV y VII, entre la caída de Roma y el inicio de la Edad Media, el puerto era nada menos que el punto de unión entre el mundo atlántico, el mediterráneo y el oriental. En sus muelles había barcos procedentes de Siria, Líbano, Turquía, Chipre, Grecia y de otros países de la cuenca mediterránea que llegaban para descargar productos de lujo, como joyas, vino y telas, y alumbre, un químico muy valorado en la antigüedad para usos médicos y para lo teñido de todo tipo de materiales. Después de vaciar estas mercancías, que mayoritariamente continuaban su periplo cara otros país y zonas atlánticas, los trabajadores subían la carga de vuelta, entre la que estaban metales como estaño y plomo y muy probablemente esclavos procedentes del norte de Europa.

Parece ficción, pero Adolfo Fernández está convencido y tiene pruebas tras analizar las rutas de comercio en la antigüedad tardía para mostrar como el puerto vigués fue, en contra de lo históricamente considerado, tremendamente activo desde el siglo IV incluso el VII, estando la un nivel similar la otros importantes puertos de la época, como Nápoles, Cartago o Marsella, y constituyendo un nudo de comunicación fundamental entre las rutas comerciales atlánticas y las mediterráneas.

En la obra, el especialista en economía y comercio de época romana del Grupo de Estudios de Arqueología, Antigüedad y Territorio de la Universidad de Vigo, reivindica un lugar principal para el puerto de Vigo en la historia antigua empleando fuentes documentales y analizando los restos de cerámica encontrados en 12 excavaciones realizadas entre 2000 y 2010 en el casco antiguo. "Desde hace más de 20 años, los estudios sobre materiales arqueológicos de la época romana y tardoantigua vivieron en Galicia una etapa de oscuridad que generó total desconocimiento sobre aquella realidad económica y comercial. Este trabajo procura desterrar la vieja hipótesis que situaba a Vigo fuera de los sistemas comerciales imperantes en el mundo mediterráneo", comenta el arqueólogo-ceramista. Página a página, explica, los lectores pueden acercarse en este libro al complejo sistema comercial en los mundos atlántico, mediterráneo occidental y en el más lejano mediterráneo oriental, además de conocer las mercancías que circulaban, quien controlaba las rutas o el papel que jugó el puerto de Vigo en este modelo económico.

PUNTO DE CARGA

Los registros arqueológicos le llevan a proponer que el puerto vigués funcionó durante estos siglos, y especialmente en el siglo VI, como punto de carga de los buques orientales, africanos y del sur peninsular que navegaban por la fachada atlántica. Es decir, sería el puerto final de larga distancia que los barcos comerciales no ultrapasaban hacia el norte, descargando sus mercancías y cargando las de retorno", señala el investigador ourensano. Como ejemplo, explica como un buque oriental con destino al atlántico cargado de ánforas con vino sirio, alumbre y vajillas de Focea que partía de Antioquía vía Mar Egeo tendría su destino final en la Ría de Vigo. Una vez en la ciudad, el buque embarcaría los productos de retorno lo más rápido posible, para aprovechar la climatología favorable, y emprendería el viaje de regreso. De este modo, desde Vigo las mercancías mediterráneas se redistribuían hacia la fachada cantábrica, Galia e islas británicas. "El Vigo tardoantiguo emerge del registro arqueológico como la auténtica puerta de entrada al mundo atlántico de las mercancías mediterráneas y la puerta de salida de las atlánticas hacia el mundo oriental", mantiene Adolfo Fernández.

Las fuentes, explica el investigador, informan de un comercio con Oriente de bienes de lujo, como objetos metálicos, téxtiles, libros litúrgicos, especies, perfumes, ungüentos o vino. Por el contrario, en el viaje de vuelta, los barcos llevarían materiales que hacían rentable desplazar un barco desde lo lejano oriente hasta Galicia, entre los que estarían estaño, plomo, oro, plata, madera, comida y pieles. n

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