Un puente musical entre Vigo y los Balcanes

Músicos de Sarajevo, Cetinje y el sureste italiano visitan esta semana el Conservatorio Superior para dar clases y recitales

Docentes y estudiantes procedentes de Bosnia & Herzegovina, Montenegro e Italia posan en una de las clases del Conservatorio Superior de Música de Vigo, donde pasan esta semana como invitados.
Docentes y estudiantes procedentes de Bosnia & Herzegovina, Montenegro e Italia posan en una de las clases del Conservatorio Superior de Música de Vigo, donde pasan esta semana como invitados. | Vicente Alonso

El Conservatorio Superior de Vigo es ya una referencia internacional en lo que a intercambios culturales se refiere. A lo largo de la última década han potenciado sus relaciones con una miríada de escuelas y universidades, sobre todo europeas, pero también asiáticas y americanas. Y eso se traduce en que muy frecuentemente cuentan con la visita de reputados músicos extranjeros que llegan para ofrecer masterclasses y acercar su música a los vigueses a través de conciertos. Estos días, el centro educativo vigués celebra la ‘Semana de los Balcanes’ con la visita de músicos de Sarajevo (Bosnia), Cetinje (Montenegro) y Lecce (ciudad del sureste italiano, frente a la costa de Albania).

La soprano Adema Pljevljak-Krehic y la pianista Maja Ackar llegan desde la Academia de Música de Sarajevo, que forma parte de la universidad de la capital bosnia. Ambas ‘repiten’ después de anteriores visitas y dicen completamente encantadas con “la atmósfera y la gente del Conservatorio”, pero también con la ciudad: “Sarajevo está en un valle con un clima que no es tan agradable como el que tenéis aquí, así que nos gusta mucho pasear por aquí y tomar el aire”, comentan las músicas bosnias.

Adema y Maja ofrecieron ayer en el auditorio Martín Códax un concierto en el que trataron de plasmar la música tradicional de Bosnia & Herzegovina a lo largo de los siglos: “Desde nuestras canciones más tradicionales, la ‘sevdalinka’, hasta la música más moderna y contemporánea”, explicaban horas antes de subirse al escenario. En la parte final, con ánimo antibelicista y amplificado por los sucesos actuales en el mundo, interpretaron un poema sinfónico llamado “Fatima” que recuerda a una niña que nació y murió en el mismo día durante el genocidio de Srebrenica, la mayor limpieza étnica de la guerra de Bosnia: “Están ocurriendo tantas guerras y genocidios en el mundo y queremos enfatizar que si hay niños muriendo, no vale la pena. Ni el territorio, ni el petróleo, nada", argumentaban.

La música bosnia, como ellas mismas explican, es muy peculiar y tiene unos orígenes muy ricos: “Nuestro país formó parte del Imperio Otomano durante 500 años, por lo que en la música hay muchos sonidos orientales. Pero durante la época del Imperio Astro-húngaro tuvimos mucha influencia de los compositores europeos, así que tenemos un sonido muy peculiar”.

Vladana Perovic, natural de Podgorica, visita estos días el conservatorio superior vigués desde la Academia de Müsica de Cetinje, la capital histórica de este país balcánico. Esta pianista, acompañada del violinista Dusan Obrenovic, dará mañana un concierto en el que también introducirá parte de la música montenegrina al público vigués. A pesar de ser tan próximos geográficamente a países como Bosnia, Serbia o Albania, Perovic asegura que la música de su país es “totalmente diferente de la que se puede escuchar en Europa y difiere mucho de la de nuestros vecinos”. A la hora de describirla, señala que “no es ni muy oriental ni muy europea, sino algo intermedio” y apunta que “es muy típico en nuestra música usar muy pocas notas para hacer melodías muy interesantes”.

Para Vladana es la segunda vez que está en Vigo y dice estar “muy contenta” de haber vuelto a una ciudad “tan bonita y con gente tan cálida”. Además, indica que, aunque la forma de dar clase aquí no difiere mucho de lo que hace en Montenegro, “los estudiantes son algo diferentes, por lo que te das cuenta de que cada uno requiere distintos métodos de enseñanza”. También confiesa que le fascina toda la música tradicional española, en especial el folk gallego.

Quien sí llegó por primera vez a Vigo –y espera que no sea la última– es el intérprete de tuba Domenico Zizzi, del conservatorio de Lecce, en el sureste italiano. La región de Puglia, a la que pertenece, está muy ligada no sólo a la cultura española, sino también a la balcánica, ya que apenas 70 kilómetros de Mar Adriático separan la costa italiana de Albania en este punto. “Somos un puente entre dos culturas muy diferentes, entre el este y el oeste europeos”, indica Zizzi, que forma parte de un intercambio cultural –no Erasmus– que lo trajo a él y a tres estudiantes para realizar un concierto de música de cámara, que fue el pasado lunes, y acudir a diferentes clases.

Después de apenas unos pocos días en la ciudad, Zizzi se muestra encantado con Vigo y su conservatorio. Tanto que no dudará en proponer futuros programas de intercambio de estudiantes, en especial aquellos relacionados con la música tradicional, ya que él cuenta que tanto España como Italia tienen mucha tendencia a crear “wind bands”, bandas de viento, esto es, bandas de música a base de instrumentos de viento-metal y viento-madera.

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